Opinión / La vida misma

Borrokas y gente de bien

Por César Martinicorena 20 marzo, 2016 - 22:07

Es lo que tienen estos prontos. Ves un video, aparece una chica sin cabeza pero con voz ....y zasca, Cupido te envenena la sangre con esa basura de arco rosa.

La huelga estudiantil en vasco se desarrollaba como habitualmente. Unos reclamando ciertos derechos o condenando abusos y otros en dificultades para ejercer sus derechos y soportando otros abusos. O sea, dime de qué presumes y te diré lo bobo que eres. Nada nuevo bajo el sol. Un profesor daba permiso para que los huelguistas informaran a una clase de sus justas reivindicaciones. Pero, por lo visto, o han informado con el culo o los estudiantes que querían chapar tenían muy malas pulgas. Sospecho que la primera propuesta es la recta.

Y sospecho que es la primera porque una persona normal no te llama hijoputa al informarle de que está, por ejemplo, pagando unas elevadísimas cuotas. Quizá te diga "tío plasta, lávate", pero hijoputa, no. De ningún modo. Aquí es donde me paro a reflexionar- no sin dolor- e imaginar qué ha debido de ocurrir para que unos alumnos lleguen al extremo de llamar de tal manera a un, supongo, compañero de facultad. O visitante. O solidario extramuros. O fichado a tal efecto.

¿Qué será, será? Vamos a elucubrar. ¿Habráse sentido ofendida la estudiante recalcitrante por haberle interrumpido cuando estudiaba a Los Sigorcios y la Bolsa, un Mundo Apasionante? No creemos. Esa chica, esos alumnos, daban la impresión de estar hasta los mismísimos de los mismísimos mentecatos de siempre.

Con toda seguridad, ellos mismos remarán en sus vidas universitaria mucho mejor informados de los problemas de sus carreras que los reivindicantes huelguistas. Mucho más conscientes de las injusticias, mucho más preparados para ayudar a un tercero, mucho más completos como individuos que solventan sus cuitas sin hacer la vida imposible a terceros.

La constitución española adolece de ciertos vacíos que piden a gritos ser rellenados. Uno de ellos es el derecho a la huelga. Gozamos de ese derecho pero nada dice la ley sobre su regulación. Ahí radica el problema. Un piquete informativo tiene todo el derecho del mundo a informar- si no, qué estúpido nombre, ¿ verdad?- pero el informado también goza de derechos. El de ya estar informado, el de trabajar, el de no querer ser informado por según quién, cuándo, dónde y cómo. Derecho a no fiarse una puñetera miaja del ciertas gentes.

Si no se respeta y defiende los derechos de todos, huelguistas y resto de la ciudadanía, no se llama huelga, se conoce como violencia. Los que lo permiten se conocen como colaboradores y los que lo potencian y hacen usufructo de su superioridad ya saben ustedes como tildarlos.

A esa chica, mi respeto y admiración.


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