Opinión / Fue director del Observatorio Internacional de Víctimas del Terrorismo (OIVT) de la Fundación San Pablo-CEU.

Los planes de Sánchez

Por Cayetano González 06 septiembre, 2016 - 8:03

Fracasada la investidura de Rajoy, parece evidente que el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, va a intentar conformar en las próximas semanas una mayoría parlamentaria liderada por él con lo que viene llamando las "fuerzas del cambio", donde supuestamente caben todos los partidos menos el PP.

Que lo vaya a intentar no significa que lo vaya a conseguir, porque poner de acuerdo a Podemos y a Ciudadanos, o recabar el apoyo de partidos como ERC o la antigua Convergencia que proclaman sin ambages que siguen embarcados en el proceso secesionista de Cataluña es una tarea enormemente complicada.

Sánchez es consciente de varias cosas. Por ejemplo, que en marzo, cuando Podemos impidió su investidura, se perdió una gran oportunidad para echar a Rajoy de la Moncloa. Esa falta de acuerdo llevó a las elecciones del pasado 26-J donde el PP salió reforzado -de hecho fue el único partido que subió en escaños con respecto a los resultados obtenidos en diciembre- y aunque el PSOE salvó los muebles al no producirse el "sorpasso" de Podemos, sin embargo obtuvo el peor resultado de su historia. Sánchez no quiere dar una tercera oportunidad a Rajoy y por eso se va a emplear a fondo para evitar unas terceras elecciones el próximo mes de diciembre.

Pero el líder del PSOE también es consciente que ésta puede ser su última bala ya que sabe que en su partido y en los aledaños del mismo son varios los personajes que le están esperando. No se trata simplemente de barones críticos como pueden ser el extremeño Fernández Vara o el castellano manchego García Page o la desaparecida Susana Díaz. Hay otros importantes sectores influyentes en la órbita socialista -incluidos algunos medios de comunicación- que ya se han cansado de la postura obstruccionista de Sánchez y que le piden directamente que dé un paso atrás.

Si algo ha demostrado el actual líder del PSOE desde que hace dos años largos se hizo con la secretaria general de su partido tras vencer en unas elecciones primarias es que es un auténtico resistente. En muchos momentos -sobre todo después de las elecciones generales del pasado mes de diciembre- se le ha dado por muerto y, sin embargo, él ahí sigue defendido con bastante coherencia y gran contundencia su "no" a la investidura de Rajoy porque está convencido que eso era lo que querían gran parte de los votantes y sobre todo de los militantes socialistas. En las próximas semanas se va a saber si es capaz de articular una mayoría parlamentaria en torno a su persona, o si por el contrario tiene que desistir en el intento e ir a unas terceras elecciones donde, a día de hoy, puede pasar de todo.


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