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Opinión / Fue director del Observatorio Internacional de Víctimas del Terrorismo (OIVT) de la Fundación San Pablo-CEU.

El fracaso de Mas

Por Cayetano González 28 septiembre, 2015 - 15:32

Después de tres años con el "raca-raca" independentista a todas horas, resulta que en unas elecciones a las que sus convocantes les dieron el carácter de plebiscitarias, el número de votos contrarios a la independencia son más que los favorables (51,69% contra el 47,78%).

Es verdad que en escaños ganan los independentistas (72 contra 63) y eso les permite tener una mayoría absoluta en el Parlamento de Cataluña. Pero, ¿se puede seguir adelante con un proceso secesionista cuando la población catalana está claramente fracturada en dos mitades?

Ya se sabe que en toda noche electoral sólo hay vencedores y nadie suele reconocer su derrota. En la de este pasado domingo, hubo dos excepciones a este comportamiento general: el candidato del PP, Xabier García Albiol reconoció sin ningún tipo de ambages su mal resultado: los populares pasaron de 19 diputados a 11 y se convirtieron en la sexta fuerza política de Cataluña. Y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, también tuvo la honradez de reconocer que su marca en estas elecciones, "Catalunya Sí que es Pot", había cosechado un resultado decepcionante: 11 escaños, dos menos de los que Iniciativa per Catalunya había conseguido en solitario en las elecciones del 2012.

Sin embargo, el gran perdedor, en términos políticos, de las elecciones catalanas, Artur Mas, al menos públicamente disimulaba lo que con toda seguridad pensaba en su interior: que el resultado de "Junts pel Sí" no había sido el que esperaban. Los 62 escaños conseguidos suponen 9 menos de los que hace tres años lograron por separado CiU y ERC. Y para la investidura del nuevo Presidente de la Generalitat necesitarán el apoyo de la CUP, el partido radical de extrema izquierda, que no se ha cansado de repetir que ellos no apoyarán a Mas como Presidente. Por lo tanto, el futuro político de quien ha llevado a Cataluña al borde mismo del abismo y a CiU a la fractura, no es que sea incierto, es más bien muy claro: tendrá que dar un paso atrás o no habrá investidura.

A tres meses de las elecciones generales, el magnífico resultado logrado este domingo por Ciudadanos coloca al partido de Albert Rivera en una muy buena posición para convertirse en el socio necesario que o bien el PP o el PSOE van a necesitar para gobernar en España en un futuro próximo. El mérito de Ciudadanos ha sido saber resistir y mantener en Cataluña durante estos últimos años un discurso nítido y claro de defensa de la Constitución, de la libertad e igualdad, haciendo frente sin ningún tipo de complejos al nacionalismo obligatorio de CiU y ERC. Y eso ha sido premiado por muchos catalanes no independentistas que se han sentido desamparados y abandonados por los sucesivos Gobiernos del PSOE y del PP y por sus sucursales en Cataluña.


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