Opinión / Fue director del Observatorio Internacional de Víctimas del Terrorismo (OIVT) de la Fundación San Pablo-CEU.

Los debates

Por Cayetano González 30 noviembre, 2015 - 23:32

El resultado de las elecciones generales del próximo día 20 está más abierto que nunca, si hacemos caso a las numerosas encuestas publicadas en los últimos días.

Todas coinciden en algo que de por sí es una auténtica novedad en nuestra joven democracia: el bipartidismo PP-PSOE se ha acabado. La fuerte irrupción de Ciudadanos y la también presencia, aunque con menos fuste de lo que decían las encuestas hace unos meses, de Podemos, son los causantes de esa defunción anunciada del bipartidismo.

A partir de ahí todo son incógnitas, todas importantes, que no se despejarás de forma fehaciente, hasta que a partir de las ocho de la tarde del domingo día 20 se cierren las urnas y se empiecen a contar los votos. No será lo mismo que el PP, al que la mayoría de las encuestas le dan como la fuerza más votada, tenga 110 escaños que 140; con la primera cifra, tendrá muy complicado por no decir imposible formar gobierno; con la segunda, sólo lo podrá hacer con el apoyo de Ciudadanos. Y el partido de Rivera pensará, con razón, que no han llegado hasta aquí para apuntalar al PP en el poder y menos a Rajoy.

En cuanto al PSOE, si queda, como predicen las encuestas, por debajo del resultado cosechado hace cuatro años -110 escaños- será una catástrofe y si además Ciudadanos les supera, eso supondrá la muerte política la misma noche electoral del actual secretario general, Pedro Sánchez y su recambio por la lideresa andaluza, Susana Díaz. Por lo que se refiere a Podemos, sus expectativas electorales -hace un año algunas encuestas le daban segunda o incluso primera fuerza política- se han desinflado, pero en cualquier caso, lograr en torno al 15% de los votos y unos 40 diputados sería objetivamente un éxito para una formación política tan joven como la que lidera Pablo Iglesias.

Con este panorama electoral tan incierto y con, según los expertos, en torno a un 20% de indecisos, la campaña electoral que comenzará oficialmente este viernes será más decisiva que nunca. Y tengo para mí, que los diversos debates previstos entre los candidatos a la Presidencia del Gobierno lo serán por partida doble. El candidato del PP, Mariano Rajoy, ha decidido no acudir a ningún debate "a cuatro", es decir, con Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias. Y sólo ha admitido un cara a cara con el líder del PSOE. Craso error del candidato popular, porque los ciudadanos quieren que se debata, que se confronten ideas y propuestas. Rajoy ha apostado por arriesgar lo menos posible y eso, que  puede ser entendible desde el punto de vista de su estrategia electoral, no lo es para la ciudadanía en un momento en que los modos y las maneras de hacer política han cambiado de forma acelerada. Y quien se quede fuera de ese cambio, puede que se quede también fuera del poder. Lo sabremos el 20-D.


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