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Opinión / Desde el periscopio

De Osasuna a la Copa Davis

Por Cartas desde mi submarino en el Arga 20 marzo, 2022 - 9:13

He amanecido esta mañana y tengo que reconocer que me he llevado una enorme sorpresa al izar el periscopio, ya que todo lo que me rodeaba estaba manchado por algo de  color rojizo.

Ya peino canas y he navegado por ríos, mares y océanos de todo el mundo y nunca había visto nada igual. En un principio pensé si ese color pudiera ser la consecuencia de algún desastre de enorme magnitud con origen en Ucrania pero al poner las noticias en el monitor de a bordo, todo se aclaró. Aquella suciedad de color rojo era polvo del desierto que había llegado hasta nuestros dominios. Así que todo aclarado.  Ya había una razón que explicaba por qué el  USS FORALICO lucía una capa de suciedad rojiza inusitada. 

Y voy a lo que hoy me ocupa, que ayer estuve viendo en diferido jugar a una nueva estrella española del tenis, Carlos Alcaraz, en su partido correspondiente a la Copa Davis contra el rumano Copil. En un momento dado, el público Marbellí se vino arriba y arengó al jugador español con el cántico de “A por ellos oé, a por ellos, oé. A por ellos, oé, a por ellos eoéee!!!!”.

Eso me trajo inmediatamente el recuerdo de la Copa Davis del año 2000, en el que el equipo español ganó al australiano en el palau Sant Jordi de Barcelona. En aquella ocasión un grupo de amigos nos desplazamos en el USS FORALICO hasta el puerto de Barcelona con el fin de asistir a aquella final de la Davis y con la intención de animar a nuestra escuadra formada por Costa, Ferrero y Corretja. Y hasta allí llevamos nuestro grito de guerra osasunista que por primera vez atronaba en una cancha de tenis. El “a por ellos oé”, ciertamente sonaba un tanto belicista en un deporte más caballeroso y de guante blanco que el fútbol. Pero era el grito de guerra que tantas veces había llevado a nuestro Osasuna a la victoria y la igualada y competida final de la Davis precisaba de un chute novedoso y eficaz. Y allí nos vinimos arriba los navarricos, coreamos nuestro grito de guerra futbolístico y de manera inmediata fue asumido y coreado por la casi totalidad del público allí existente. 

Al final conseguimos ganar aquella eliminatoria y con ello la Copa Davis del 2000, que supuso una especie de preámbulo a lo que el tenis mundial iba a vivir en los años posteriores con la presencia de RafaelNadalelmejordeportistadetodoslostiemposdespuésdeMiguelIndurain, que todavía hoy sigue ganándolo todo con maestría, elegancia y señorío. Que hay mucho más señorío en la humildad que en la soberbia. 

Y oh sorpresa, 22 años más tarde, ahí sigue el grito osasunista animando y llevando en volandas a la escuadra española. Y qué caramba, que uno no es de piedra y a la vez es rojillo hasta la médula y aquello me llenó de orgullo y satisfacción. 

Pues nada, que habrá que seguir de cerca a este nuevo valor tenístico español, Carlos Alcaráz, que viene batiendo todos los récords con su tenis de tan bella factura como letal. Que este chico todavía se está haciendo y ya no hace prisioneros y sin duda nos va a dar muchas tardes de gloria. Todavía no se ha ido nuestro RafaelNadalelmejordeportistadetodoslostiemposdespuésdeMiguelIndurain, es más, sigue ganando torneos como si no costaría (aquí me tomo la licencia de utilizar el condicional foral), y ya podemos disfrutar del que sin duda alguna va a suceder al actual astro del tenis. 

Y con tan gratos pensamientos, procedo, café fuerte negro y amargo en ristre, a bajar el periscopio y ordeno inmersión, que una de las ventajas de moverse en submarino nuclear es que para limpiarlo del polvo del desierto sahariano basta con ordenar inmersión y avante dos tercios. Y queda niquelado.

Cmte. Xavier de Zumalacarregui. 

Comandante en jefe del submarino USS FORALICO


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