Opinión / Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

Sin suelo bajo los pies

Por Carmen Tomás 16 enero, 2016 - 23:15

La bolsa no parece encontrar suelo. Las pérdidas en lo que va de año suman ya más del 10 por ciento y pocos se atreven a pronosticar qué puede pasar.

Sí parece haber acuerdo en que si el IBEX perdiera el soporte de los 8.500 puntos podría caer hasta los 7.000. Sin duda, una parte de este batacazo hay que atribuírselo a la caída del precio del petróleo y al nuevo escenario que se ha instalado en los países emergentes, incluida China, de menor crecimiento, incluso de recesión.

Sin embargo, no nos engañemos, la bolsa española es la que más está sufriendo de Europa, también los costes de la deuda, la prima de riesgo, la confianza empresarial y veremos, si la inestabilidad continúa, qué puede pasar con el empleo. De momento, la incertidumbre sobre la formación de un gobierno sensato que ponga en marcha las reformas necesarias y que cumpla con los compromisos de España con la Unión Europea, es máxima.

Cierto que el PSOE, de forma irresponsable, está haciendo y hará todo lo que esté en su mano para formar un frente de izquierda. Pero, vamos a ver qué ocurre, dentro del propio PSOE y dentro también de Podemos, donde ya parece que las grietas entre las distintas formaciones que acudieron a las elecciones están pensando tener vida propia.

En la ciudad de Madrid ya hemos podido constatar el daño que está haciendo la gobernanza de Podemos. El mayor inversor del mundo, el grupo chino Wanda, muy probablemente esté pensando en hacer las maletas e irse por donde vino ante la cantidad de pegas y zancadillas que le está poniendo el Ayuntamiento de Madrid. Wanda se va con sus millones y deja en el aire unos 50.000 puestos de trabajo que podrían haberse creado de poner en marcha todos los proyectos que tenía planteados para la ciudad.

Precisamente, la imagen de España como país solvente y confiable, que ha costado años reconstruir, necesita cualquier cosa menos los modos y las políticas que gusta a la izquierda radical. El miedo ahora, a la vista de los pasos que está dando la dirección socialista, a las veleidades del secretario general, Pedro Sánchez, es que pueda repetirse en el gobierno de la nación algo semejante.

Llegar hasta donde estamos ha costado mucho sufrimiento a demasiada gente. En los últimos cuatro años se ha conseguido dar la vuelta a la economía, a pesar de que aún nos azota el paro y la deuda. Pero, lo que es seguro es que ni un gobierno radical de izquierda ni unas nuevas elecciones es lo que necesitamos para avanzar por la senda del crecimiento, la confianza y el empleo.


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