Opinión / Tribuna

El Gobierno de Navarra y Alsasua

Por Carlos Pérez-Nievas 25 abril, 2018 - 10:18

Cuatro jóvenes, dos parejas, están de fiesta en Navarra, en Alsasua, donde viven y trabajan. En un bar, sin que nada ocurra para justificarlo, son agredidos brutalmente por decenas de jóvenes también de Alsasua, de Navarra.

Manifestación en apoyo de los detenidos en Alsasua (Navarra) en 2016 por agredir a dos guardias civiles y sus parejas convocada por los familiares de los jóvenes y el colectivo Altsasukoak.
Manifestación en apoyo de los detenidos en Alsasua (Navarra) en 2016 por agredir a dos guardias civiles y sus parejas convocada por los familiares de los jóvenes y el colectivo Altsasukoak.

Parece una pelea más de bar en fiestas, pero si no llega a aparecer la Policía Foral las consecuencias de la paliza podrían haber sido irreversibles. Les patean y golpean con saña. Dos de ellos quedan ingresados.

Sólo puede identificarse a ocho de los agresores y son detenidos un mes después de los hechos. Treinta o cuarenta agresores más van a quedar impunes. La investigación averigua que varios de los detenidos pertenecen o al menos participan de forma activa en acciones del entorno de organizaciones abertzales, creadas con el objetivo final de expulsar de navarra y País Vasco a la Policía y la Guardia Civil mediante todo tipo de acciones de acoso y hostigamiento.

Los agredidos son dos Guardias Civiles y sus parejas. Por esa razón, la Audiencia Nacional los procesa finalmente por terrorismo y la Fiscalía pide 12,5 años de prisión por cada uno de los agredidos.

El Gobierno y el Parlamento de Navarra cuestionan esa calificación y participan en una multitudinaria manifestación (se habla de 50.000 personas) que clama por una pena proporcional al daño causado y que no se les condene por terrorismo.

El primer día del juicio los acusados dicen no haber estado allí. 50.000 personas les acusaron de lo contrario en las calles de Pamplona dos días antes. Se ríen de todos ellos, sobre todo de los tontos útiles que por pura cobardía, por miedo, les bailan todas sus gracias... Ellos sabrán.

Pero que ellos hagan el más absoluto de los ridículos, no es un problema. Sí lo es que el Gobierno de Navarra, que es el representante de todos los navarros, de todos, participe en un acto sectario para presionar al poder judicial.

Porque los partidos que conforman un Gobierno pueden participar en lo que quieran, representan a sus afiliados y simpatizantes, pero que lo haga un Gobierno es usar en vano el nombre de todos los navarros que no pensamos como ellos. Lo mismo vale para el Parlamento de Navarra.

La maquinaria del hostigamiento y la presión social no ha decaído. Con esos comportamientos, este Gobierno la alienta y la resucita, dando pábulo a los mantras del falso relato que el mundo abertzale quiere imponer para ocultar su miserable comportamiento mientras ETA mataba, secuestraba y tomaba las calles de País vasco y Navarra.

Da igual que en una hipotética euskalherria independiente fueran opciones irreconciliables, ahora se necesitan y van de la mano. De fracaso en fracaso hasta la derrota final. El Gobierno ha estado donde quería estar, no donde debía estar.


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