Opinión / El zurriago de Oteyzerena

Políticos masa

Por Carlos Jordán 14 septiembre, 2016 - 10:05

Desde hace ya años, en Navarra, la política se ha convertido en poco más que una clase de preescolar.

El histerismo del que hablaba Ortega y Gasset se hace más y más patente en Navarra por momentos. Un rasgo típico de todo español cuyo máximo auge se encuentra en la facción nacionalista y que es germen la mayoría de los problemas de España.

El caso es, que desde hace ya años, en Navarra, la política se ha convertido en poco más que una clase de preescolar, donde un niño grita "¡Pedo!" y toda la clase se altera exclamando "¡Seño, ha dicho pedo!".

La cosa como decía Ortega, un pensador incombustible en el tiempo, por lo mismo que su frecuencia y extensión parece quitarle importancia, la tiene enorme. Y  no le falta razón, la última, con María Solana, la nueva portavoz, que se ve que escribió dos tuits y un olé por el tartazo a Barcina.

Efectivamente, de muy mal gusto, pero sinceramente, nada que no se arregle con un "lo siento". ¿Acaso un olé es más importante que no abrir negocios de barrio por exceso de burocracia? ¿Por qué pedir pues la dimisión de la portavoz y no del vicepresidente?

Un servidor -y entiendo que muchos otros- se siente cansado ya de tartas, Repúblicas, Molas y Sanjurjos, Batuas y Euskal Herrias a día de hoy, en el siglo XXI los problemas de la sociedad se centran en que la tasa de inflación subyacente asciende hasta el momento al 0,9%, que el Índice de Coste Laboral Armonizado se sitúa en 0,6%, la tasa anual de precios de vivienda sigue su escalada hasta el 8,4% o que en el último año han habido en Navarra 107 ejecuciones hipotecarias (deshaucios) nada más y nada menos. Y en que no nos corte el cuello la Yihad.

Entiendo que la política autonómica tiende a ser más mediocre que la nacional, y esta a su vez mucho más que la europea, llamémoslo falta de datos o recurriendo a Gasset otra vez más "hombres masa". Aquellos que  encuentran en sí una sensación de dominio y triunfo que, les invita a afirmarse a sí mismo tal cual es, a dar por bueno y completo su haber moral e intelectual -por muy escaso que sea este-, proclaman el derecho a la vulgaridad y se niegan a reconocer instancias superiores a él.

Quizá sea por una marcada inseguridad que hace que no se valore a sí mismo –en bien o en mal– sino que tiene la necesidad de sentirse “como todo el mundo” , se siente a salvo al saberse idéntico a los demás o por una impresión heredada de una infancia sobreprotectora de que la vida es fácil, sin limitaciones trágicas, que le ha impedido madurar. De ahí que muchos políticos/personas necesiten etiquetarse de antemano para exponer ciertos hechos.

Lo que sí está claro que la política española -bien nacional, bien autonómica- está sumida en la idiocia, carcomida por la estulticia sin discriminar bando alguno, más preocupados en ser como la mujer del César que en ser el propio César.


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
Políticos masa