Opinión / El zurriago de Oteyzerena

Hombres de paz

Por Carlos Jordán 07 marzo, 2016 - 23:13

Con Otegui en mis pensamientos, la necesidad ha hecho que escriba mi opinión con mis cristianas posaderas en el trono de mármol Roca.

Una verdad universal es aquella cuyo aserto es necesariamente aceptado por todo el mundo, algo inexistente pues todo es cuestionable -al menos para las mentes liberales, la historia de momento refuta la idea de que para las mentes totalitarias como los marxistas y falangistas o las semitotalitarias cómo los socialdemócratas no suelen cuestionarse nada y creen estar en posesión de una verdad universal - por lo tanto hay que mirar bajo el criterio de verdades absolutas o verdades relativas.

Como verdad relativa Otegi llevaría siendo hombre de paz desde el alto el fuego forzoso de la ETA porque es una verdad aceptada por esa parte de la sociedad que usa los libros para calzar la pata del sofá mientras ve la cadena nacionalista de turno y a la vez sería un personaje engendrado por la mente de Edgar Alan Poe en "El demonio de la perversidad".

Y es que bajo los dogmas del relativismo, igual que un violador ingresa en prisión por sus ideas sexuales, Otegui ha estado preso por sus ideas políticas, que eran matar y que Lenin las define así "el marxismo, totalmente hostil a todas las fórmulas abstractas, a todas las recetas de doctrinas, exige que se preste mucha atención a la lucha de masas que, con el desarrollo del movimiento, el crecimiento de la conciencia de las masas y la agudización de las crisis económicas y políticas, engendra constantemente nuevos y cada vez más diversos métodos de defensa y ataque".

Por otro lado la verdad absoluta es simple y llana, un hombre que secuestró, facilitó asesinatos y sabe Dios qué más, reflexiona en prisión de la misma manera que Sabino Arana y decide que si matar no sirve tendrá que servir la vía política para actuar de modo igualmente dañino.

Llegados a este punto es imposible no tener cierta preocupación por la seguridad de los propios abertzales, porque han educado a las nuevas generaciones creyendo que los intereses personales se consiguen con violencia por lo que no es de extrañar que si algún día sus cargos se eligen en primarias en vez de por dedazo cómo hasta ahora, serán algo así cómo los juegos del hambre, en fin, siempre les quedará pedir ayuda a la Guardia Civil.


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