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Opinión / El zurriago de Oteyzerena

Atacar la navidad no es "progre"

Por Carlos Jordán 29 diciembre, 2015 - 8:50

La primera prohibición nace a mediados de 1645 en Inglaterra cuando ya el parlamento era tan absolutamente protestante que desde 1644 hasta 1656 celebraba pleno el día de Navidad, para consternación general.

Además existía  en el país una corriente purista que consideraba cualquier celebración externa a los servicios religiosos inmoral renombró el día como "Día del jolgorio de los Paganos" llegando a influir en la sociedad hasta el punto que el parlamento inglés declaró las celebraciones del 25 de Diciembre ilegales.

Ante semejante situación el pueblo inglés se reveló contra la obsesión por eliminar cualquier tipo de vinculación navideña y organizó motines hasta tomar algunas ciudades importantes donde decoraban las puertas con eslóganes que reivindicaban la santidad de la fiesta, lo que instó a Oliver Cromwell -Lord Protector de la república inglesa-  a mandar al ejército destruir todo tipo de decoración, quemar los Christmas carols e incluso prohibir por ley la fabricación de los tradicionales mince pies por considerarlo "una trampa papista".

La influencia social, pese a los fuertes enfrentamientos con los detractores de la prohibición y los grandes disturbios que esto ocasionaba, hizo que la navidad no volviese hasta dos años después de la muerte de Cromwell, cuando el rey Carlos II asume el poder y reinstaura de inmediato la Navidad.

En los Estados Unidos, cuando los ingleses llegaron al nuevo mundo en 1620 tildaron la Navidad como "Garra de la bestia" y tras celebrar la primera Navidad sin incidentes el gobernador del asentamiento de Massachusetts, William Bradford, en 1622 obligó a recluir en sus casas a quienes celebrasen el día de Navidad. Años después la prohibición se hizo oficial con la declaración del Parlamento de Inglaterra y de los registros del Tribunal General de la Colonia de la Bahía de Massachusetts sacamos que el 11 de Mayo de 1659 se comenzaba a condenar a pagar cinco chelines por cada infracción navideña.

Los puritanos americanos lucharon con tanto tesón por prohibir la Navidad que incluso después de restaurada la Navidad en Inglaterra perduró la prohibición hasta que Sir Edmund Andros también la revocó en 1681, tras lo que fue hecho preso por los puritanos en 1685 por patrocinar un servicio de Navidad.

Cómo ahora está de moda odiar el catolicismo y la cultura europea es bueno recordar que los ataques al catolicismo y las libertades personales son antiguos y rancios.

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