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Opinión /

No es un día de fiesta en el Hospital: en recuerdo de María Zandio

Por 06 julio, 2021 - 14:34

Los compañeros del equipo de dirección del Complejo Hospitalario de Navarra recuerdan a su compañera María Zandio, fallecida este pasado lunes en un terrible accidente de tráfico.

El equipo del Complejo Hospitalario de Navarra recuerda a su compañera fallecida, María Zandio. CEDIDA
El equipo del Complejo Hospitalario de Navarra recuerda a su compañera fallecida, María Zandio. CEDIDA

No es fiesta en el hospital. No iba a serlo pese a que el calendario pamplonés esté marcado en rojo con ese 6 de julio tan arraigado en la ciudad como la familia de nuestra querida compañera fallecida. El sistema sanitario no se detiene ni de noche ni de día. En las 365 jornadas del año. Y menos en plena pandemia.

Una pandemia en la que, si hubiera un guionista más allá del devenir caótico del propio virus, pareciera que alguien le hubiera metido una nueva, cruel e injusta vuelta de tuerca a su historia. María se había dejado la piel en la gestión del Covid-19, además del día a día del CHN, desde su puesto en la dirección asistencial del centro. Como también lo había hecho a lo largo de su carrera profesional en otros cargos y roles, especialmente ligados a la Salud Mental en infancia y adolescencia.

El año pasado, también por un repunte del virus en forma de brotes y conductas de riesgo más allá de este mundo en el que vivimos y trabajamos -a veces con impotencia- los sanitarios, tuvo que suspender unas merecidas vacaciones que ahora pensaba disfrutar tras dar el relevo interno en el equipo de cara a julio. Puso rumbo al sur en busca del descanso junto a sus seres queridos y se topó en el carril de su vida con un camión que truncó la suya y la de su marido, dejando heridos seriamente a sus dos hijos.

La noticia conmocionó ayer al Complejo Hospitalario de Navarra. Y toda Osasunbidea y al departamento de Salud. Y por extensión, también el Gobierno de Navarra ya que su marido, Pachi Perales, también trabajaba – como ella- al servicio de los demás. En este caso, con el uniforme de la Policía Foral. María era de bata blanca. Debajo de ella, además del logo del Hospital que llevaba con orgullo, también latía un corazón grande. Una vocación por cuidar de los demás. Por organizar. Por trabajar en equipo. Por buscar soluciones a los problemas.

Mucho se ha hablado estos días de los profesionales esenciales. María no era solo esencial: era imprescindible. Pero se nos ha ido. Nos la han llevado. Y con todo el dolor que atraviesa hoy el hospital el mejor homenaje que podemos hacerle es levantar la cabeza, recuperar el ánimo y seguir trabajando. Por ella. Por los demás. El Hospital no está hoy para fiestas. Ni para vísperas de “no sanfermines”. El fatal destino nos ha robado ya el 6 de julio. Pero sobre todo a una gran profesional y mejor persona. María, compañera, siempre te recordaremos.

Carta firmada por el equipo de dirección del Complejo Hospitalario de Navarra 


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