Opinión / Como periodista lleva ejerciendo desde los 18 años en que comenzó en el diario Pueblo. Ha trabajado después entre otros medios como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo y la Cadena Ser.

Los inquisidores de la infamia

Por Antonio Pérez Henares 04 enero, 2016 - 23:44

Prohibir a 800 niños asistir a SU cabalgata de Reyes ya no es ocurrencia, señora Carmena, es vileza miserable, un delito de odio contra la infancia.

En Madrid, amen de a los niños, por pretextos ideologicos, se han prohibido los camellos y las ocas del pastor Miguelín. En Valencia han desempolvado una mamarrachada de las Tres Magas, que más bien parecían cabareteras del Moulin Rouge y así, por doquier, quienes en realidad odian estas tradiciones y su significado, como no pueden cargar frontalmente contra ellas, las degradan y las retuercen. A la postre unos gestores municipales de pensamiento anarco-comunista pretenden imponer sus criterios de cómo deben celebrarse unas fiestas de raíz cristiana y católica y como deben participar en ella los niños. Adoctrinamiento estalinista-castrista-bolivariano en versión hispana.

En un pueblo de Málaga, Arriate, quién sabe si al albur de estos nuevos tiempos, unos trastornados vándalos, fueron más lejos. Tras asaltar varias naves hasta dar con ellas, quemaron las carrozas de los Reyes Magos acabando con el trabajo de cientos de personas y la emoción de sus hijos.

No soy católico, pero respeto profundamente creencias y fes de las gentes y me crié en esta. Pero más alla incluso ante lo que estamos es ante una agresión a la infancia, a la libertad, a la ilusión de los niños. Porque estas sistematicas agresiones, camufladas a lo bestia, a todo lo que significa la navidad son en el fondo una agresión a nuestra propia infancia, a los niños que un día fuimos, y  a los que ahora lo son.

Estamos, y no es baladí, y es lo que asoma ahora en este plano y mañana en cualquier otro ante una inquisición que se autotitula progre y es pura y simplemente el rancio prohibir por motivos ideológicos, la imposición totalitaria de un pensamiento único y la violación del más elemental respeto a la libertad de los demas.

PD. La CUP coció a fuego lengo a Más y este creía que dejándose lo acabarían por servir, aunque fuera emplatado con patatas. Pero han acabado por estampar el guiso y tirar a don Arturo a la basura.

¿Final de esperpento?. No lo aseguraría de pleno. Siempre cabe ahí una nueva astracanada.


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