Opinión / Periodista, de Ayoó. Independiente, pero no de mis ideas, mis amigos y mis estados de ánimo.

La sombra de Podemos

Por Antonio Casado 23 diciembre, 2015 - 23:24

Antes de que la pelota cayese al suelo tras el recuento electoral, ya estaba Pablo M. Iglesias poniendo condiciones al PSOE para apoyar a Sánchez como eventual presidente del Gobierno.

¿Y quién le había pedido ese apoyo? Absolutamente nadie. Pero logró crear un estado de opinión basado en la matemática de las urnas y ecos mediáticos no le faltaron.

En el día de la Lotería de Navidad andaban Iglesias y Errejón como si les hubiera tocado el gordo. Aunque un tercer premio en el ranking electoral es mucho, significa políticamente poco detrás de un primero y un segundo (PP y PSOE), con tantos intereses comunes y nada partidarios de alimentar la hidra populista. Como escribía en línea editorial un diario de gran tirada, cuidado con los grupos que se conducen con "desenfado y frivolidad".

Un modo de insistir en que el bipartidismo, nos guste o no, va a terminar imponiendo su ley en nombre del interés general. No puede ser de otro modo cuando los tres partidos inequívocamente adheridos al superior valor de la estabilidad (PP, PSOE y uno de los dos emergentes, Ciudadanos) suman más de 16 millones de votos, frente a los poco más de 3 millones cosechados por Podemos y sus grupos regionales afines.

Construyamos sobre esa realidad matemática y política certificada en las urnas las hipótesis de futuro respecto a la gobernabilidad de España en una hora marcada por la incertidumbre. No es ningún drama abrazar la cultura del pacto impuesta por el hecho de que al partido ganador de las elecciones no le dan los números para hacer de su capa un sayo. En este sentido, sostengo que la clave de la estabilidad la tiene el PSOE a partir del respeto al derecho a formar gobierno del partido ganador de las elecciones.

Esa clave la acabará facilitando el PSOE porque la alternativa, un gobierno de izquierdas con Podemos y separatistas presidido por Sánchez, es políticamente inviable y no está en su mente ni en su agenda. Está, a lo que parece, en la agenda de Iglesias y Errejón, que se han pasado estos días poniendo condiciones para apoyarlo sin que nadie se lo haya pedido. Es como si el Alcoyano C. de F. saliera poniendo condiciones a Messi para ficharle ¿De dónde se habría sacado que el astro argentino quería jugar con este simpático equipo?

Sánchez no ha tenido ni tendrá la tentación de embarcarse en esa aventura suicida. No se lo permitiría su gente. Conviene dejarlo claro un minuto después de que el líder del PSOE haya advertido a Rajoy, con el que acaba de entrevistarse en Moncloa, que el problema de formar un gobierno estable no es suyo sino del líder del PP. En todo caso, el no de Sánchez a Rajoy no equivale a que esté preparando el acercamiento a Podemos.

Conviene esperar. De momento hay que estar atentos a lo que ocurra en Cataluña después del 27 de diciembre (asamblea de la CUP). Un nuevo salto hacia la "república independiente de Cataluña" sería un poderoso desactivador del miedo a la inestabilidad que nos domina hoy por hoy.


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