Opinión / Periodista, de Ayoó. Independiente, pero no de mis ideas, mis amigos y mis estados de ánimo.

Ausbank y los jueces

Por Antonio Casado 23 Abril, 2016 - 18:26

A la presidenta andaluza, Susana Díaz, le hemos perdonado la foto con Luís Pineda en la Feria de Sevilla, cinco minutos antes de que el patrón de Ausbanc fuese detenido por presuntos delitos de extorsión, amenazas y organización criminal.

No siempre es igual cuando un líder político aparece acompañado de un presunto delincuente. Pero es justo conceder a Díaz la atenuante del desconocimiento.

A balón pasado es muy fácil calificar al amigo indeseable. Y sólo a balón pasado pudo saber la lideresa que en realidad esa foto había sido deliberadamente buscada por Pineda para ensanchar su círculo de amistades influyentes y utilizarlo en pos de sus lucrativos fines.

Todo lo dicho puede aplicarse a los jueces, magistrados, oficiales de la guardia civil, notarios, fiscales, altos cargos policiales, registradores de la propiedad, diputados del Congreso y militares de alta graduación que participaban en los seminarios, cursos o conferencias organizados por Ausbanc (Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios), como un servicio más a la sociedad civil por parte de una entidad "sin ánimo de lucro".

Cuando un periódico de tirada nacional publicó la noticia de que no pocos jueces habían cobrado de Ausbanc por participar en las referidas actividades, el CGPJ (Consejo del Poder Judicial) paró en seco el intento de reprochar a esos jueces que hubieran puesto en riesgo su imparcialidad. Un principio que se hubiera resentido en futuros pleitos judiciales donde Ausbanc pudiera ser parte interesada.

En un comunicado difundido por el máximo órgano de gobierno de los jueces, que preside Carlos Lesmes, se recordó que esas actividades son completamente compatibles con el ejercicio de la función jurisdiccional. Por tanto, no hay motivo para entender que un juez queda contaminado por el hecho de ser retribuido en actividades "lícitas". Tiene razón el CGPJ. Por una parte, ni los jueces ni nadie tenían por qué saber que Ausbanc se dedicaba a extorsionar a los bancos (la herramienta eran las inserciones publicitarias en las revistas del grupo). Por otra, un juez no puede ni debe recluirse en una burbuja que le impida socializarse por miedo a perder su imparcialidad en un futuro pleito. Si el régimen de incompatibilidades necesita una revisión, hágase. Entretanto, un juez está habilitado para la docencia, la investigación jurídica o la transmisión de sus saberes a la sociedad civil, sin que se le pueda acusar por ello de perder su independencia.

Participar en actividades de Ausbanc no suponía saber que se estaba reforzando su capacidad extorsionadora, por mucho que eso le sirviera a Pineda para presumir de tener amigos en la Judicatura y usarlo para presionar a los bancos si no querían tener problemas judiciales.


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