Opinión / In foro domestico

Euskaldunización en Euskadi

Por Ángel Luis Fortún Moral 08 diciembre, 2016 - 22:42

Hace unas semanas se hicieron públicos los datos de la última encuesta sociolingüística realizada por la Comunidad Autónoma Vasca, la sexta, que trata de ofrecer la evolución experimentada por la euskaldunización de esta Comunidad, tras 25 años de encuestas.

Una ikurriña ondea en un evento musical.
Una ikurriña ondea en un evento musical.

Efectivamente, desde hace décadas en Euskadi se implementan planes de política lingüística, de alfabetización y reeuskaldunización, de normalización y fomento del uso del euskera. Planes públicos impulsados por instituciones autonómicas, provinciales y municipales, algunas creadas expresamente para tal fin, así como por un buen número planes semipúblicos de entidades privadas y de empresas que, en concreto, tienen a su disposición un variado programa de ayudas y subvenciones para facilitar la euskaldunización de sus empleadas y empleados, así como del día a día de la empresa.

Y para evaluar el impacto de todo este inmenso esfuerzo, público y privado, desde 1991 se realiza la encuesta sociolingüística que evidencia las dificultades reales, aunque los titulares y las conclusiones ponen el acento en los avances.

Lo primero que se esfuerza en destacar la VI Encuesta Sociolingüística es el incremento de la población bilingüe entre 16 y 24 años. Si en 1991 era sólo el 25%, el sistema educativo ha logrado que el porcentaje suba hasta el 71% de la población de esa franja de edad. Pero inmediatamente, en la presentación se asegura que la población bilingüe, ampliando la horquilla de población hasta mayores de 5 años, alcanza el 81%, dado que hoy el 94’4% de las criaturas está escolarizada en modelos educativos que utilizan el euskera como “lengua de aprendizaje”.

Este dato también evidencia que la presión social que muchos medios denuncian respecto al uso y al aprendizaje del euskera en Euskadi no se compadece con la realidad que ofrecen las cifras. La realidad de la calle y de las relaciones normales entre las personas sería mucho menos hostil de lo que algunos medios transmiten. Un 63,6% de la población no utiliza nunca el euskera, que en entornos educativos se sitúa entre el 5 y el 19%.

Como en toda encuesta, el baile de cifras ofrece la posibilidad de destacar aquello que más interese. Por eso, si el objetivo de la euskaldunización era lograr que la gran mayoría de la población conozca el euskera, tendiendo a la totalidad, ciertamente el objetivo se está logrando, habrá una amplia mayoría de población bilingüe. Bastará con seguir otros cuarenta años, para que el actual 71% llegue a los 65 años.

Pero la VI Encuesta ofrece algunos otros resultados menos destacados en la presentación, que permite distinguir entre ser bilingüe y usar el euskera. Por ejemplo, entre la población bilingüe se ha reducido el porcentaje de quienes se desenvuelven mejor en euskera que en castellano. Dicho de otro modo, en 25 años ha crecido el porcentaje de bilingües que se desenvuelven mejor en castellano que en euskera. Hay más bilingües pero con menos destreza en el manejo del euskera.

La explicación, parece apuntar la propia encuesta, es que hace 25 años una amplia población de mayores de 60 años usaban el euskera aprendido antes de todos los planes, impulsos y ayudas públicas. Era, además, la mayoría de la población bilingüe total. Este amplio sector de la población (24,1%) usaba el euskera de forma natural en su entorno familiar y social, menos en su entorno laboral, pero lo usaba con destreza y tenía dificultad o más dificultad para expresarse en castellano.

Tras casi 40 años como idioma oficial se ha incrementado la población bilingüe (hasta el 33’9%) pero en su mayoría presenta dificultades para expresarse en euskera. Por esta razón resulta obvio que tan solo un 13’4% de la población declara expresarse únicamente en euskera.

Y así, a pesar de toda la cartelería monolingüe, de rimbombantes alardes y exuberantes apariencias desplegadas a discreción por todas las instituciones de la Comunidad Autónoma Vasca, la realidad de la calle, que es la que se aprecia al pasear por Donosti o por Bilbao, es que un 80% de las conversaciones se expresan mayoritariamente en castellano. Y las realizan gentes bilingües, por tanto, que conocen el euskera pero no lo utilizan, ni siquiera cuando se encuentran en un entorno bilingüe.

En un novedoso parámetro, recogido sólo desde 2001, la Encuesta Sociolingüística trata de indagar sobre el uso del euskera por la población bilingüe en entornos bilingües. Sólo en entornos familiares bilingües se tiende al 100% de uso de euskera, mientras que en entornos laborales bilingües se desciende hasta el 70% y, atención, en entornos sociales bilingües (amistades y relaciones sociales) llega a caer hasta el 40%.

Conviene expresarlo con firmeza: de ese resultado difícilmente puede culparse a los eraldunes. Y es que el idioma, como cualquier otro uso social, más allá de empeños y de imposiciones, o brota con naturalidad o se desarrollará con mucha dificultad. O sencillamente no se desarrollará como debe, porque incluso la mayoría de quienes lo conozcan se resistirán a usarlo.

En unas semanas llegarán los datos referidos a Navarra y País Vasco Norte. Ikusi arte.


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