Opinión / In foro domestico

Acoso escolar y la permanente reforma educativa

Por Ángel Luis Fortún Moral 31 enero, 2016 - 9:17

La última reforma, llamada LOMCE, y ya en su primer curso quienes la aprobaron anuncian nuevas medidas de convivencia escolar.

Aunque la LOMCE establece planes de convivencia escolar, como lo hacía la anterior, la LOE. Hasta hay una ley específica sobre convivencia escolar, Ley 4/2011. ¡Qué obsesión con eso de que los problemas se resuelvan solos aprobando una ley!

Y así, mientras unos y otros se miden las ideologías, a ver quién las tiene mejor puestas, se aprueban y derogan leyes educativas como si no costase. O mejor, a costa de promociones y promociones de alumnos y alumnas que, desde hace más de dos décadas, padecen un sistema educativo en permanente reforma.

Como si de un juego de tetris se tratara, los problemas se acumulan mientras los aciertos se desvanecen. Así, esta dinámica de reforma permanente añade, a su propia inestabilidad, la acumulación de las dificultades y obstáculos que arrastra, desde hace décadas, el sistema educativo. En tanto los problemas ni se abordan ni se resuelven, se agravan y cronifican.

Cuando un incidente alcanza el rango de noticia, entonces se proponen medidas puntuales. No importa que se hayan producido meses antes, mientras no es noticia no existe preocupación institucional. Y aunque en algunas ocasiones se llegue a atinar con alguna medida puntualmente, el problema sigue ahí.

Porque acoso escolar hay cada día y todos los días. Y la angustia de quienes lo están padeciendo aumenta cada día y todos los días, precisamente por la indiferencia. No hay peor mal que la indiferencia.

Ahora, a bote pronto, se lanza el  mensaje de que se denuncie ¿Qué es lo hay que denunciar exactamente? Porque la cantinela suena exactamente igual que la violencia machista: denuncia. A la víctima, además de padecerlo se le traslada la responsabilidad de denunciarlo. Porque luego todavía tendrá que aguantar el comentario de que no denunció en su momento.

Ante el acoso escolar podrán establecerse medidas específicas de convivencia escolar. Pero, ¿y si el acoso se produce fuera del recinto escolar? O cuando se realiza en redes sociales, es decir, fuera del horario y calendario lectivos. En este anunciado Plan Estratégico ¿también se va a contemplar?

Una de las situaciones en que más frecuentemente se produce acoso escolar es por “ser popular” o no serlo. Un grupo decide machacar a una compañera o compañero porque no es popular. Quizá no tenga nada que ver, pero ante estos casos resulta inevitable pensar en la posible influencia de las miles de horas y espacios mediáticos cuya única finalidad es el “famoseo” y la popularidad.

Y uno de los mecanismos de matonismo más frecuente es trolear. De hecho, trolear viene de las redes sociales. Ahora mismo la chavalería ya utiliza esta palabra para denominar a cualquier comportamiento que solo busca molestar y atosigar a una persona. Esta mañana en cierta emisora de radio dedicaban un espacio para que la gente contara cómo trolean a sus hermanas y hermanos menores. Qué risas se echaban. Trolear ya es algo normalizado.

No cabe duda de que será necesario un Plan Estratégico. Incluso resultará imprescindible que cada centro cuente con su Plan de Convivencia. Todas las medidas institucionales serán oportunas abordar el acoso escolar. Sin embargo, se mantiene la sensación de cuánto pasa por nuestras manos, en nuestros pequeños gestos cotidianos, para construir una convivencia social respetuosa que haga desaparecer todos los espacios en los que brota el acoso. Y eso no depende de la aprobación de ley alguna.

    

    



 


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