Opinión / Ana San Martín es parlamentaria de UPN.

Hipocresía y anuncios de prostitución en Navarra

Por Ana San Martín 24 enero, 2017 - 9:38

Prostitución y trata son dos realidades indisociables. Esta afirmación la pronunció el representante de Médicos del Mundo en el Parlamento de Navarra al presentar un interesante informe realizado por esta ONG de profesionales médicos relativo a la explotación de mujeres y niñas.

No a los anuncios de prostitución en prensa.
No a los anuncios de prostitución en prensa.

La explotación de niñas y mujeres y la violencia contra las mujeres se manifiesta en una de sus formas más crueles y más crudas en la prostitución y trata de seres humanos al aproximarnos a la realidad de mujeres y niñas que son captadas por redes y, contra su voluntad, son obligadas a permanecer en ese mercado corrupto.

Como ocurre en otros casos, las mafias buscan los resquicios de la legislación para traficar “su mercancía” e intentar blanquear su actividad.

Buscan refugios de legalidad.

 Pero la misión de los representantes públicos es desentrañar la realidad, denunciar su perversión  y evitar que alguien aproveche los caminos legales para colaborar con quienes violan los derechos humanos.

En anteriores ocasiones, otros colectivos que trabajan y ayudan a mujeres atrapadas en redes de prostitución y trata, habían denunciado ante el Parlamento entre otras demandas, una muy directa a las instituciones públicas.

Estas asociaciones reiteraban la necesidad de que los gobiernos, y el resto de entidades públicas, no colaborasen insertando publicidad u otorgando subvenciones a aquellos medios de comunicación que se financian contratando anuncios de prostitución que degradan la dignidad y el derecho a la igualdad de la mujer.

Evitar que se destinen ayudas públicas a aquellos medios de comunicación que hoy siguen financiándose con la explotación y trata es un requerimiento incluido en el  informe de Médicos del Mundo y también lo demandan asociaciones como Acción contra la trata o Feminicidio.

Además es un objetivo incluido en la Guía  para la prevención de la Trata de mujeres y niñas elaborada por el Gobierno de Navarra, el mismo que aún sigue sin hacer nada por cumplir esta exigencia.

El Parlamento de Navarra, aprobó el 20 de abril de 2016 el siguiente acuerdo: “Ni el gobierno de Navarra ni ninguna otra administración pública dentro del marco de la Comunidad Foral utilice medios de comunicación (independientemente de su soporte), que contengan anuncios de prostitución, para realizar su publicidad, así como cualquier colaboración o financiación con dichos medios.” La moción aprobada fue propuesta por el Partido socialista y aprobada con la unanimidad de todos los grupos.

Así las cosas, el Parlamento de Navarra celebró una sesión con los representantes de los principales medios de comunicación de Navarra, para escuchar por qué unos medios, como es el caso de Navarra.com, aplicando sus códigos éticos renuncian a financiarse  los ingresos económicos procedentes de anuncios que ofrecen comerciar  prostitución y otros medios persisten en  beneficiarse de ese negocio.

La sorpresa de la jornada fue la espantada que protagonizó el único medio de prensa que se financia con dinero procedente de la prostitución. A pesar de estar oficialmente invitado, y a pesar de haber confirmado su participación, de forma inexplicable no compareció a la llamada de la Cámara Foral y desperdició una magnífica oportunidad defender su postura ante los representantes forales.

Y junto a ello, constatamos la hipocresía de los representantes nacionalistas que sostienen al gobierno, visiblemente incómodos por el mero hecho de abordar esta cuestión, procurando ampararse en la “legalidad” de los anuncios de prostitución.

El “será legal pero no ético” no lo aplican cuando es la prensa aliada quien se lucra.

Pero en este  caso, lo que importa no es que los nacionalistas esquiven la cuestión por no importunar a su periódico, sino que lo trascendente es que deje de destinarse dinero público y que  las instituciones navarras no  compartan  espacio publicitario con redes que comercian y denigran la igualdad y dignidad de las mujeres.

Se dirá y bien cierto es, que suprimir las subvenciones y  la publicidad institucional a quien sigue aprovechándose de este vergonzoso cauce de financiación, no es la única ni la principal solución a este sangrante problema, pero es también cierto se trata de  una indecente situación que fomenta y normaliza el consumo y que el gobierno de Barkos tiene el deber y el mandato parlamentario de atajar y se resiste por todos los medios a cumplir.

Un medio de comunicación puede ser rentable por ofrecer información y contenidos de interés atractivos para la opinión pública o porque obtiene una ventaja competitiva al lucrarse de unos ingresos publicitarios que los demás medios renuncian por motivos éticos.

Las instituciones, con el Gobierno de Navarra a la cabeza tienen la obligación de no colaborar en fomentar esa práctica. A la hora de administrar el dinero público, la amistad, no debe primar sobre el deber y la ética.


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