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Opinión /

Bildu y los mundos de ETA

Por Alfonso Ibáñez 31 enero, 2022 - 13:40

Cuanto mayor es el esfuerzo de Chivite y Sánchez de blanquear a Bildu y más concesiones les realizan, más se esfuerza Bildu en desmentir a los socialistas y en mostrar su verdadero ADN.

EH Bildu da comienzo al curso político con un acto en el que participa Arnaldo Otegi. MIGUEL OSÉS
EH Bildu da comienzo al curso político con un acto en el que participa Arnaldo Otegi. MIGUEL OSÉS

Dime de qué presumes… este refrán popular deberíamos utilizarlo más a menudo en política. Nuestros partidos políticos, cada vez que se ven en apuros, se empeñan en distorsionar nuestra visión de la realidad modificando en muchas ocasiones la definición de sí mismos. Así, el Partido popular, cuanto más a la derecha se escora para frenar a Vox, más liberal se define. Lo mismo hace el partido Socialista, que cuanto más se escora hacia la extrema izquierda, más socialdemócrata se nos quiere presentar.

Caso excepcional es el de Bildu, que se empeña en mostrarse tal y como es una y otra vez, y curiosamente es el partido Socialista el que hace el esfuerzo de intentar lavar la imagen ligada al  terrorismo que acompaña a esas siglas.

Pero al final, un partido es lo que son sus lideres y sobre todo sus votantes. Así, si un partido se considera socialdemocrata, pero sus líderes proponen políticas que  están en el rango 2/3 de izquierda derecha en un eje de coordenadas, entonces la realidad estará más en el ámbito del socialcomunismo. Y si ese mismo partido viene de un ámbito socialdemócrata, entonces tiene un grave problema con su identidad y sus propios votantes, a los que estará dejando huérfanos.

Pero si plasmamos la situación, también del Partido Socialista en otro eje de coordenadas, esta vez contemplando las variables de nacionalismo/constitucionalismo, podemos encontrarnos con que sus votantes se muestran altamente constitucionalistas, mientras su partido está jugando bazas propias del nacionalismo más radical, aquel que procede de los mundos del terrorismo.

Claro que para tapar semejante dislate interno no faltan argumentos y consignas más dirigidas a calmar a sus propios votantes que a convencer a votantes ajenos. Y la idea central de ese argumentario viene a ser que Bildu es un partido legal, que Navarra es plural y que lo que están haciendo Sánchez y Chivite es una política transversal de convivencia y entendimiento. Es decir, proponen pasar la página del terrorismo vasco y aquí no ha pasado nada y empezamos todos de nuevo gracias a la visión beatífica de Chivite y Sánchez.

Y eso podría estar bien y ser un planteamiento correcto si Bildu hubiera renegado del terrorismo de ETA, hubiera condenado toda la historia de horror y muerte del terrorismo vasco y hubieran colaborado en el esclarecimiento de tantos y tantos asesinatos sin resolver. Pero no, Bildu no está en eso porque Bildu es lo que son sus dirigentes y sus votantes.

Y sus dirigentes, los que están en este momento y los que se van a incorporar este mes a sus órganos de dirección, tienen las manos manchadas de la sangre que ETA ha derramado.

Un breve repaso de algunos de esos dirigentes:

Arnaldo Otegi, el hombre de paz según los líderes socialistas, ha estado en la cárcel en cinco ocasiones por delitos de atentados, asalto y secuestro.

Arkaitz Rodriguez, seis años en la cárcel por pertenencia a banda armada.

David Pla. Fue el jefe máximo de ETA, formó parte del comando Aragón. Estuvo seis años en la cárcel también por pertenencia a banda armada.

Elena Beloki. Responsable de las relaciones internacionales de ETA. También responsable de que el material que ETA guardaba en los zulos estuviera en buenas condiciones y funcionara a la perfección a la hora de utilizarlo en atentados, tiros en la nuca… etc. Mujer de gran actividad, también utilizaba su tiempo en seguir y señalar posibles objetivos para los asesinos de la banda terrorista. Las horas libres que le dejaba su intensa labor terrorista, lo dedicaba a descansar con su pareja sentimental, Josu Ternera, otro terrorista que cuenta entre sus numerosos “méritos” la colocación de  una bomba en el Hipercor de Barcelona asesinando a cinco hombres, 12 mujeres y cuatro niños. Como por lo visto para este hombre de paz eso no era suficiente, colocó otra bomba en la casa cuartel de Zaragoza asesinando a 11 personas, entre ellas a cinco niñas.

Curiosamente, este asesino es uno de los héroes más aclamados por la izquierda abertzale en sus concentraciones en favor de los miembros de ETA.

Así pues, ya se ve que cuanto mayor es el esfuerzo de Chivite y Sánchez de blanquear a Bildu y más concesiones les realizan, más se esfuerza Bildu en desmentir a los socialistas y en mostrar su verdadero ADN.

Pero el divorcio del socialismo español y navarro no es sólo con sus votantes y afiliados, sino con toda la sociedad. Porque se pueden traicionar unos ideales de partido y abanderar otros diferentes, pero no se deben ni pueden traicionar los mismos fundamentos de nuestra democracia, como son los derechos a la vida y a la libertad de todos los ciudadanos, el reconocimiento a las víctimas de la violación de esos derechos y la condena unánime y sin paliativos de los terroristas.

Estar convencido de que la sociedad está anestesiada y creer que no se entera de lo que de verdad está ocurriendo sólo lo pueden pensar los políticos más obtusos y ensimismados, aquellos que  creen que están dotados de una inteligencia y sabiduría muy superior a la del resto de los mortales. Y ya solo esto es una muestra en máximo grado de una estulticia sin parangón.

La sociedad, los ciudadanos, tendemos a ser pacientes y prudentes. Pero no somos estúpidos, que nadie se equivoque. Y en democracia, a todo político que se empeñe en ello le llega su San Martín.


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