Opinión / Desde la Ribera

Porque ya llega Santa Ana

Por Alejandro Toquero 23 Julio, 2018 - 13:03

Vuelven las fiestas de Tudela en honor a nuestra patrona. Vuelve el blanco y rojo, el olor a albahaca, la música, el baile, la jota, la alegría, la familia, la amistad.

Tudela celebra su día grande con la procesión de Santa Ana, en una imagen del año pasado.
Tudela celebra su día grande con la procesión de Santa Ana, en una imagen del año pasado.

Las fiestas de Santa Ana implican la oposición de binarios tales como ocio frente a trabajo, excepcionalidad frente a cotidianidad, tradición frente a modernidad, emoción frente a razón.

A parte de la maravillosa celebración debemos reflexionar que esta fiesta en honor a Santa Ana constituye un caso especial ya que, al mismo tiempo que comparte las características propias de cualquier otra fiesta, posee una doble particularidad: tiene un origen religioso y está fuertemente marcada por nuestra filosofía de vida de Tudela y Navarra.

Para saber a dónde vamos, es necesario saber de dónde venimos. La novena a Santa Ana así como la procesión, entre otras, tienen un indudable sentido religioso, pero también son unas celebraciones de gran belleza que debemos perdurar en el tiempo.

Podemos correr el riesgo de que la nueva sociedad de consumo, urbana, individualista, desvirtúe valores, perdiendo la noción de la causa, de la razón por la cual se hacían estos rituales.

El problema es que pueden llegar a quedar en un mero hecho folclórico mal entendido, o sea en un elemento de espectáculo para ser observado, para ser consumido como otro bien o servicio más.

Nuestros rituales nos hace más humanos y nos recuerdan que todos somos parte de una misma familia tudelana. La tradición sirve para satisfacer necesidades humanas vitales, tanto individuales como sociales, necesidades que se han mantenido generación tras generación.

Que no se pierdan estas costumbres, ritos y tradiciones debe ser parte de la agenda del gobierno, ayuntamiento, entidades y grupos sociales. Las generaciones venideras nos agradecerán conservar este patrimonio y riqueza cultural de Tudela. Así nos lo transmitieron nuestros padres y así debemos donárselo a nuestros hijos.

Felices fiestas en paz y armonía.

Viva Santa Ana, viva Tudela, viva Navarra.


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