Opinión / Desde la Ribera

EDER, decisiones unánimes de una Ejecutiva plural

Por Alejandro Toquero 12 agosto, 2020 - 8:42

El objetivo de EDER es el desarrollo social y económico de la Ribera, así como situar a la comarca en la mejor posición competitiva para el futuro.

La Plaza de los Fueros de Tudela. PABLO LASAOSA
La Plaza de los Fueros de Tudela. PABLO LASAOSA

Una mentira repetida mil veces se acaba asumiendo como cierta. Es un truco relativamente sencillo, muy viejo y que a veces, sale bien, sobre todo si se emplea como arma política no homologada. Juego sucio, para entendernos.

Durante meses, he estado callado observando cómo ciertos partidos, entre los que había un poco de izquierda, algo de supuesta independencia, bastante independentismo y mucho abertzale, han estado tergiversando la realidad del Consorcio EDER, un ente que es de todos los riberos y que, después de todo lo dicho, ha quedado desdibujado por la manipulación interesada de hechos objetivos y por la politización de lo que tenía que haber sido un trámite más dentro del funcionamiento natural de la entidad.

Se han repetido tantas falsedades, muchas de ellas relacionadas personalmente conmigo, que desgraciadamente se hace necesario recordar qué es el Consorcio EDER, quién lo integra, para qué sirve y cómo toma sus decisiones y acuerda sus estrategias. Solo con eso, solo con repasar la realidad basta para desmontar la campaña de los últimos meses. El desarrollo de los hechos  deja sin efecto el burdo argumentario esgrimido para, con la excusa del Consorcio, que repito que es de todos, sacar rédito político.

Por ejemplo, la única realidad es que la actual gerencia accedió al cargo en 2016 con un contrato de alta dirección de dos años. Una vez acabado ese periodo, se decidió prorrogar dicho contrato otros dos. Así pues, en octubre de 2020, finaliza.

Fue la Comisión Ejecutiva del Consorcio, que es el órgano colegiado ejecutivo y de gestión en el que recae la responsabilidad de elaboración de las Estrategias de Desarrollo de la Ribera de Navarra, la elaboración del Plan Anual de Proyectos, así como del cumplimiento de los restantes fines del Consorcio, la que decidió por unanimidad el pasado 23 de noviembre de 2019 respetar el contrato del actual gerente hasta este octubre de 2020. La misma comisión decidió también iniciar un nuevo proceso de selección independiente, transparente y con una empresa de prestigio para buscar un nuevo gerente, tal y como marcan los estatutos y tal y como se hizo hace cuatro años. Cierto es que a mí me hubiera gustado que estos plazos fueran más ágiles, pero por la búsqueda del consenso se decidió, repito por unanimidad, hacerlo de este modo. El 4 de junio de 2020 la Ejecutiva de EDER ratificaba de nuevo la decisión.

Esta Comisión Ejecutiva está formada por nueve vocales con voz y voto en representación de las entidades públicas y privadas consorciadas. A los efectos de participación de los consorciados en la Comisión Ejecutiva, se establecen los mismos grupos de representación sectorial que para el Consejo General, estos son, representantes de las entidades locales consorciadas, donde hay de distintos signos políticos, representantes de sindicatos de trabajadores, representantes de organizaciones empresariales, representantes de las organizaciones agrarias de la comarca y el representante de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Navarra. A esto se suman el presidente y los cinco vicepresidentes que tienen voz pero no voto.

Hace tiempo que desde fuerzas de izquierdas, independentistas, abertzales e, incluso desde partidos que mueven sus hilos desde Pamplona, se está intentando forzar que quede sin efecto la decisión unánime y soberana que se tomó hace unos meses en la Ejecutiva de EDER.

Desconozco los intereses ocultos que motivan tal presión, pero sí sé que no podemos ni debemos permitir que lo decidido y votado quede sin efecto porque eso significará que el Consorcio y su filosofía de gestión y de independencia han quedado anulados por otros poderes y presiones ajenos. EDER perdería gran parte de su valor y ya no sería gestionado tal y como establecen sus estatutos. En definitiva, perdería su fin último y gran parte de su razón de ser.

El objetivo de EDER, que hago mío, es el desarrollo social y económico de la Ribera, así como situar a la comarca en la mejor posición competitiva para el futuro, lo que conlleva, entre otras cosas, propiciar y defender la mejora de las infraestructuras en el más amplio sentido. Hablamos del Tren de Alta Velocidad o agua de calidad y en cantidad a través del Canal de Navarra para nuestros agricultores, es decir, avanzar en un sistema de telecomunicaciones y en nuevas infraestructuras de toda índole.

Me genera muchas dudas que aquellos partidos que no apuestan por estas infraestructuras o dudan de ellas, son los que más están presionando por que no se cumpla lo determinado por la Ejecutiva de EDER. Aunque también es cierto que son los mismos que durante muchos años prometieron para Tudela una más que necesaria carta de capitalidad o un tercer centro de salud para el Barrio de Lourdes, y ahora se desdicen y buscan excusas de mal pagador. Preocupante es ver también como el representante del PSN en la ejecutiva de EDER que tiene voz y voto no acude a las distintas reuniones desde hace bastantes meses. Ese es el poco o nulo interés que demuestra por trabajar por los intereses del Consorcio y de la comarca.

En definitiva, sólo se está ejecutando la orden que ha dado el órgano soberano de decisión de EDER, que por unanimidad decidió iniciar el proceso de selección de un nuevo gerente. No es una decisión del presidente sino de toda la ejecutiva. Mi misión debe ser velar que se cumpla. Confío y espero que nadie intente tergiversar más este asunto y que se acate democráticamente lo decidido por todos. El Consorcio EDER se lo merece y la Ribera también.

* Alejandro Toquero, presidente del Consorcio EDER y alcalde de Tudela


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