Colaboradores

“Hay que luchar contra el bloque de la extrema derecha”, “hay que generar un bloque de partidos que frene la entrada del fascismo”. No me pregunten quien lo dijo porque sinceramente me da igual, lo que sé es que una vez han pasado los quince días de campaña en los que los electores importamos algo, hemos vuelto a la guerra de partidos, que olvidan pronto quien les vota.

Sentaos, amados lectores. Con estas nieblas que solo invitan a permanecer junto a la chimenea con un pelotazo de gintonic cerca y unas castañas entre las manos, quiero contaros una historia que viví el fin de semana pasado, en una calle color sepia de Irroña.

La asamblea echó abajo los presupuestos y días después aparecen otras cuentas con millón y medio más de ingresos. ¿Quién lo entiende?. O nos tomaron el pelo quince días antes, o quince después. El ‘factotum’, máximo gestor del club, tiene motivos para andar estresado.

“Es cuestión de tener la oportunidad más que la necesidad”, lo soltó de golpe y bebió un trago de café americano, como si fuera un comentario más de desayuno, pero no he podido dejar pasar la oportunidad de aprovecharlo.

Es recurrente. Cada vez que me preguntan sobre Navarra, me quedo en blanco. No soy capaz de recomendar un restaurante o un simple pueblo para visitar, por ejemplo, como para definirla, improvisando además. ¿Que cómo es Navarra? Yo qué sé...

El fútbol norteño hay que saber preverlo y ejecutarlo, actuar en consecuencia. Lo que no es de recibo es jugar al toque en una piscina. La culpa es del entrenador. No del ‘factotum’. A éste hay que buscarle por otros lares.

Dice la RAE que representante es la persona que representa a un ausente, cuerpo o comunidad. Vaya bochorno de representantes tenemos después del numerito del parlamento de esta semana, supongo que nos consideran ausentes y por eso se comportan como les brota.