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A vueltas con la hostelería en un estado fallido

Por La voz de los lectores 31 octubre, 2020 - 9:26

Carta enviada por Carlos Jordán, hostelero de Pamplona. 

Los establecimientos de hostelería de Navarra han bajado la persiana. EFE/Jesús Diges
Los establecimientos de hostelería de Navarra han bajado la persiana. EFE/Jesús Diges

Tras dos semanas de protestas del sector hostelero a lo largo de toda Navarra el horizonte se ve bastante negro, ya no para la hostelería en particular, sino para todos en general… O casi todos, porque para nuestra particular penitencia, los políticos, su presente y horizonte se parece mucho a nuestra antigua normalidad.

Es curioso, cómo funciona esta gente, cuando han visto que toda la ciudadanía se unía con el sector, han empezado a hacer acto de presencia, porque el respeto o lo han perdido o es que nunca lo tenían, los grupos de la oposición ahora son amiguísimos, están completamente a nuestro servicio las 24 horas del día, y porque el día no tiene más horas, qué si no harían más de lo que ya hacen, porque hacen mucho por nosotros, muchísimo; Notas de prensa, declaraciones, se acuerdan de nosotros en cada entrevista…

Ahora bien, ¿para qué queremos que se acuerden de nosotros? ¿Les voy a pagar a mis caseros con una foto suya? ¿Van a comer mis empleados con un audio suyo mandándoles ánimos? No quiero ser tampoco injusto con sus buenas intenciones, soy consciente de que ellos cobran por hablar, pueden pensar que el resto de los ciudadanos también cobramos por hablar… Quién no ha visto a algún albañil hablándole al montón de ladrillos para organizarles en la pared o al camarero chillando al café de par de mañana para que salga calentito… De locos.

Porque una de dos, o ellos están locos, o lo estamos nosotros, como es una Orden Foral, te dicen que no pueden hacer nada, se ve que su utilidad acaba en las palabras de ánimo, y a seguir protestando por tu cuenta y pensando nuevas formas de salir adelante, y es que cuando tienes una familia que mantener y no cobras un mísero euro, el no poder hacer nada no es una opción. Es más, no conozco a ningún ciudadano corriente que crea que no hacer nada sea una opción, porque cuando tus hijos tienen hambre, cuando tus sueños dependen de levantar la persiana de tu restaurante 16 horas al día, siempre se te ocurre alguna opción, aunque te estés devanando los sesos a las 4 de la mañana para cuadrar cuentas. Igual el problema es ese, que ellos, los políticos, no cobran en función de la riqueza que generan, porque estoy seguro de que si su sueldo dependiese de ello, llevarían 6 meses ya sin cobrar y no estarían diciendo “no podemos hacer nada”, ni ofrecerían mil euros por cerrarte el bar y hacerte perder treinta mil.

Pero como no sé muy bien porqué esto no es así, y en vez de estar trabajando a destajo como hacemos todos, están de gaupasa en el Casino de Madrid al más puro estilo Luis XVI, financiando sus fiestas con los impuestos que nos cobraron el mismo día que nos obligaron a cerrar y nos prohibieron a todos reunirnos más de 6 personas. Y es que esto tiene un ligero tufillo a vasallaje medieval, nosotros pidiendo comida en Cáritas y ellos llenándose los bolsillos y las barrigas a costa de nuestro trabajo. Y cada 4 años a rendirles pleitesía, por Navarra o por Euskal Herria, porque aunque la billetera sea la misma, tiene diferentes nombres.

Con todos estos mimbres, no es de extrañar que el diario más influyente de Suiza nos defina como un estado fallido, y no les falta razón, porque la generación más preparada de la historia está hundida en la miseria con un 40% de paro y la capacidad de consumo de la clase media ya sólo alcanza para subsistir, mientras que nuestros políticos aprueban leyes según les caiga en gracia la persona o partido que lo presenta -como auténticos púberes- y el tribunal superior de justicia de Navarra ampara el cierre de la hostelería sin un informe técnico pese a que los datos del ministerio demuestran que cuanta menos actividad ha tenido el sector más contagios ha habido. Pero parece que hay criterios que prevalecen hasta por encima de la decencia. No es muy difícil saber por qué, porque si no eres funcionario y no te han subido el sueldo lo que te han subido son los impuestos.

Carta enviada por Carlos Jordán, hostelero de Pamplona. 

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