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La recuperación nacional

Por La voz de los lectores 17 mayo, 2020 - 14:01

Artículo de opinión enviado por Carlos Amat Larraz.

Un polígono industrial de la comarca de Pamplona. GOBIERNO DE NAVARRA
Un polígono industrial de la comarca de Pamplona. GOBIERNO DE NAVARRA

Es de destacar la ceguera del ciudadano ante el desmantelamiento industrial y productivo de Navarra y de España. Algo que se ha llevado a cabo, impunemente, durante los últimos 20 años, a manos de unos gobiernos (de derechas y de izquierdas) populistas y miopes, encandilados por las excelencias de una llamada globalización. Se trata de un imperialismo ejercido con una impune distribución de artículos, generalmente de peor calidad y enajenados de toda excelencia (si no me cree, hagan una rápida visita a cualquier poligono de su ciudad, en horas de trabajo, y podrá comprobar cómo mas del 70% de los locales y naves permanecen cerrados y en un estado semiruinoso).

Artículos, estos, importados y que han sido el consuelo para unos consumidores cada día más pobres (y peor vestidos). Consumidores y ciudadanos impertérritos ante la injusticia y maltrato que se daba en sus paises de origen (China, mayoritariamente) a unos asalariados productores que cobran una miseria y que tienen unas condiciones laborables, en muchos casos, inhumanas y ecológicamente detestables.

Todo ello, para el disfrute de una “ciudadanía feliz” que, ahora, en pleno confinamiento por la pandemia del coronavirus y habiendo padecido la muerte de mas de 30.000 compatriotas, de la mejor generación de españoles, no han visto ni una sola imagen de ataúdes, ni al natural, ni siquiera en televisión.

Ahora nos hemos percatado que nuestro nivel real de dependencia hacia estos paises es mucho más grande de lo que ni siquiera los más avispados de entre nosotros llegaron a sospechar. Principios activos y materias primas que, sin su importación, seria imposible fabricar numerosos medicamentos de primera necesidad para nuestra supervivencia. Productos industriales, sanitarios y ortopédicos de primer orden (como materiales quirúrgicos).

Pero lo más triste es que ni siquiera está ya preparada la paupérrima industria textil nacional para fabricar un producto, tan de segundo orden, como es una simple mascarilla sanitaria. Textileras  catalanas, valencianas y gallegas que un día fueron la envidia de Europa y de América.

¿Dónde pude estar ese gobierno de valientes en Europa y en España que acometa un proceso de reconstrucción nacional que se prevé tan difícil? Porque es relativamente fácil cerrar una empresa por una jubilación o por no ser rentable, “echando la persiana” (así se dice al hecho de cerrar para siempre, en el argot entre autónomos). Y es lo que se ha estado haciendo en España durante estos años, a razón de 1.500.000 empresas. Pero es mucho más difícil montar otra vez esa (y otras) empresas, y que funcionen correctamente durante años, como las que teníamos por todo el territorio nacional y que estaban cargadas de excelencia y buen hacer.

Todas murieron a manos de una caída de fronteras, ante unos productos barateros y de muy dudosa calidad e higiene. Un comercio de importación que, en muchos casos, además, estaba y está en manos de depravados paraísos fiscales.

Y lo peor es que todo esto ha sucedido ante la mirada impertérrita (e hipócrita) de unos gobiernos que mantenían así el nivel adquisitivo de un ciudadano cada día más empobrecido. ¿O alguien puede llegar a pensar que podríamos seguir teniendo todo lo que asiduamente consumimos a precios chinos si estos productos fuesen de origen europeo?

Existe una sola posibilidad de poder competir en un futuro próximo contra esos mercados. Esa posibilidad reside en la innovación y la puesta en marcha de un nuevo entramado comercial basado en la ofimática, robótica, cibernética, automatización informática y tecnológica, en general. Para ello, necesitaremos unos gobiernos mas técnicos, calificados y formados por auténticos estadistas (tipo posguerra).

Este proceso será muy difícil de conseguir ante una masa de votantes muy manipulada e ignorante de la realidad. Con unas necesidades vitales cubiertas, hasta ahora, vía subvención, subsidio, pensión, renta y financiación oficial. Tampoco estos politicos al uso que padecemos parecen preparados para semejante fin ("caballo viejo no aprende trote nuevo”).

Por todo ello, cada dia se muestra mas importante la existencia de una clase periodística seria, profesional e independiente que sea capaz de informar al ciudadano sobre unas realidades muchas veces ocultas por el propio “sistema”. Ese mismo sistema que, en general, les financia y brinda su propia supervivencia. Solo conociendo nuestros problemas de raíz y con claridad seremos capaces de acometer unas posibles soluciones.

Artículo de opinión enviado por Carlos Amat Larraz.

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