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Pepe Núñez, in memóriam

Por La voz de los lectores 08 abril, 2020 - 12:28

Artículo escrito por Joaquín Galve y Juan Manuel Fernández.

Pepe Núñez, recientemente fallecido, en una imagen junto a Joaquín Galve y Juan Manuel Fernández.
Pepe Núñez, recientemente fallecido, en una imagen junto a Joaquín Galve y Juan Manuel Fernández.

Se ha muerto Pepe, un WhatsApp, un instante. La verdad descarnada, desgarradora, la impotencia, la pena súbita, agrandada por el aislamiento, el confinamiento como un eco de dolor y llanto.

Se ha muerto Pepe, una persona entrañable, buena. A pocas personas hemos conocido que hayan disfrutado tanto con los éxitos y las alegrías de sus amigos. Nos encantaba la forma en que magnificaba las cosas buenas que creía que hacíamos, lo más sencillo parecía, contado por él, una gran gesta.

Siempre sonriente, exquisito en sus formas y también en sus principios. Doctor en Derecho, abogado leal, preocupado por las personas con discapacidad intelectual, sensible ante lo relacionado con temas sociales, profesor universitario, entusiasta jugador de pádel y golf. Su compromiso público, sus inquietudes políticas le llevaron a ser concejal del Ayuntamiento de Pamplona. Era reconfortante verlo disfrutar cuando contaba las muchas cosas que estaba haciendo la corporación municipal y todos los proyectos que se iban a desarrollar. Era delicioso verlo disfrutar enseñando cada rincón del Ayuntamiento, atendiendo a los invitados como si se tratara de su propia casa.

Comprometido con Pamplona, la ciudad a la que amó, comprometido con España, no perdía ocasión de mostrar su orgullo de ser español. Nos hacía sonreír su franqueza, esa ingenuidad deliciosamente infantil con la que contaba las cosas. Su hospitalidad, su deseo de compartir su vida con sus personas queridas, cuantos recuerdos, cuantos sentimientos, se agolpan en estas horas. Se ha muerto Pepe. La incredulidad nos estremece, nos sacude.

Esposo y padre ejemplar, tuvo la posibilidad de ejercer ese papel maravilloso que es ser abuelo, primero de la preciosa Luisa, aunque la maldita enfermedad le privó de conocer a su segundo nieto, Martín, nacido el pasado 10 de marzo en Munich. Todos los que le conocimos, todos los que tuvimos la fortuna de ser sus amigos sabemos que verá a sus nietos, a su mujer, la mujer de su vida, a sus hijos, su madre Paloma y a todos nosotros desde el Cielo, y desde ahí disfrutará como el que más si nos ve a los demás hacerlo. Ese Cielo en el que creyó con fervor y hondo sentido cristiano, esa Fe que incorporaba a todo lo que hacía, y que muchas mañanas, antes de ir al despacho, le llevaba a una visita rápida a la Iglesia de San Lorenzo.

La muerte nos desnuda siempre, nos hiere, nos descoloca, a pesar de su certeza. Pero la muerte de un amigo añade una dosis de dolor, de perturbación, de rabia. Todos los que le hemos querido nos sentimos desolados por su pérdida, y sentimos como propio el dolor de María Luisa, de sus hijos, de su madre, de todos los que le quisimos, y nos entristece que no haya podido conocer a su nieto Martín. A todos se nos parte el alma al pensar en su dolor de los últimos días, en la soledad obligada del confinamiento, en no haber podido acompañaros en persona, María Luisa, Rosario, Ricardo, José Javier, y por supuesto a sus hijos políticos, Martín y Alejandra, en el momento del último adiós, como haremos en cuanto podamos. Desde nuestras casas lo hemos hecho, hemos llorado con vosotros, y también nos hemos unido en torno a su recuerdo, como el recuerdo de un hermano, porque nadie se muere mientras haya alguien que lo recuerde, y a ti, querido Pepe, te hemos querido mucho mucha gente. Descansa en Paz, amigo.

Artículo escrito por Joaquín Cristóbal Galve Sauras y Juan Manuel Fernández Martínez.
 

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Pepe Núñez, in memóriam