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Blog / Cartas al director

Muerte digna

Por La voz de los lectores 07 abril, 2021 - 10:10

Carta enviada por Ángel Cornago Sánchez, médico y autor de 'El paciente terminal y sus vivencias'.

Atención a pacientes con coronavirus en el Complejo Hospitalario de Navarra en las plantas para enfermos con Covid-19. GOBIERNO DE NAVARRA (4)
Atención a pacientes con coronavirus en el Complejo Hospitalario de Navarra en las plantas para enfermos con Covid-19. GOBIERNO DE NAVARRA (4)

Estamos asistiendo en España, a una perversión interesada de conceptos en torno a la llamada 'muerte digna', creando confusión y etiquetando como tal a la eutanasia y al suicidio asistido, como si fuera la única forma digna de morir.

Entra dentro de la estrategia perfectamente orquestada, diseñada e interesada, para conseguir réditos políticos, presentándose los gobernantes actuales y los partidos que la promueven, como redentores de una sociedad hasta ahora, al parecer, condenada a morir de mala manera.

Es una utilización obscena en un momento de pandemia donde muchas personas han fallecido sin el mínimo calor de sus allegados y, probablemente, con los síntomas controlados por el buen hacer de los sanitarios, pero sin el calor humano de su familia; es decir, técnicamente bien atendidos, pero sin esos otros aspectos que hacen el morir más humano, más fácil y más en paz.

Muchos políticos votaron en el Congreso, mera comparsa, siguiendo las órdenes de sus partidos, sin estar informados de cómo es y ha sido la asistencia estos últimos años en el proceso de morir.

Adelanto que estoy a favor de la eutanasia y el suicidio asistido, siempre que se hayan cumplido una serie de asistencias previas, alguna de las cuales, en nuestro medio, no están garantizadas.

'Muerte digna', es morir con los síntomas controlados, rodeado de nuestros seres queridos, en un ambiente de intimidad, y con las necesidades espirituales cubiertas, el que las precise.

Premisa importante: la asistencia sanitaria, como institución, debe utilizar el mismo entusiasmo que para curar, para procurar a los ciudadanos una muerte con el mínimo sufrimiento posible. Es una asistencia que vamos a precisar todos, excepto los que fallezcan de muerte repentina. Debemos tener claro que no es una asistencia menor. El objetivo en todas las actuaciones, debe ser mejorar la calidad de vida el tiempo que reste, y la calidad de muerte. 

En la secuencia de actuaciones ante un paciente terminal, lo primero, una vez que está fidedignamente claro que no hay posibilidades ni de curación, ni de mantenimiento, es no alargar la vida con exploraciones y tratamientos que lo único que van a conseguir es más sufrimiento

Se está utilizando desde hace años la sedación paliativa, que consiste en poner medicaciones, analgésicos y sedantes, a las dosis necesarias para controlar los síntomas físicos y psicológicos, incluso aunque se pueda acortar la vida, aunque no como finalidad. También se utiliza la sedación terminal, en la fase final si los síntomas son refractarios o de difícil control, informando siempre al paciente. Ambas son actuaciones que se están haciendo en la buena práctica clínica, cuando la muerta está muy próxima.

Otro aspecto a conocer, es que por el principio de autonomía tenemos derecho a negarnos a cualquier tratamiento, aunque esté indicado y pueda alargarnos, e incluso salvarnos la vida. Los sanitarios deberán obedecer lo indicado por el paciente. Deberán asegurarse que es competente para tomar una decisión que le va a llevar a la muerte, y deberán centrarse solo en aliviarle.    

El 'Documento de Voluntades anticipadas' es una prolongación del principio de autonomía. Desde el año 2002, existe la posibilidad legal, de dejar constancia por escrito de cómo queremos ser tratados si no tenemos capacidad para decidir, por ejemplo, por padecer una demencia. En él se puede dejar escrito que no se pongan tratamientos, aunque puedan salvar la vida. Los sanitarios deberán obedecer.

La mayoría de los médicos internistas, están capacitados para enfrentarse con eficacia a las situaciones que se presentan al final de la vida. Hay un número de pacientes con sufrimientos físicos y psicológicos que por síntomas de difícil control o refractarios, precisan de tratamientos más especializados y multidisciplinares. Es el que se da en las Unidades de Cuidados Paliativos, con equipos preparados (médicos, ATS, psicólogos, asistentes sociales, etc.), especialistas en estos tratamientos, en “cuyas manos”, la fase final es mucho más eficaz y llevadera.

El mayor problema se presenta en pacientes en que no se prevé la muerte próxima. Por ejemplo, neoplasias de evolución lenta, enfermedades crónicas invalidantes o que producen mucho sufrimiento, tetraplejias, ELAs, problemas psicológicos severos, etc. Un reducido número de ellos pueden pedir que les provoquen la muerte mediante la eutanasia o el suicidio asistido. Como requisito indispensable considero que la asistencia sanitaria debe dar, previamente, la posibilidad de ser tratados en Unidades de Paliativos, que han demostrado su eficacia. Si a pesar de todo, la petición cumple todos los criterios y requisitos legales, la eutanasia o el suicidio asistido, puede ser una salida a su situación.

Insisto en que 'muerte digna' es todo lo que se viene haciendo desde hace años, aunque un tanto por ciento pequeño de personas son resistentes a los tratamientos al final de la vida. Antes, o al menos al mismo tiempo, se deberían haber propuesto la creación de más Unidades de Cuidados Paliativos; somos el último país de Europa en estas unidades para tratamiento de pacientes terminales, que han demostrado ampliamente su eficacia.

Considero miserable utilizar esta ley como arma política. También creo que debería haber habido debate social para conocer mejor el alcance y los conceptos; los ciudadanos nos lo merecemos. En la concepción deberían haber estado representados expertos en el tema, que los tenemos y muy buenos (no solo los que comulgan con determinados credos políticos).

'Muerte digna' es mucho de lo que se está haciendo; la eutanasia y el suicidio asistido es un paso para un número limitado de pacientes que, considero, tienen derecho a decidir sobre su vida, agotados todos los pasos referidos,

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