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El extraño caso del Caso Davalor

Por La voz de los lectores 30 abril, 2020 - 10:34

Carta enviada por Amaya Zarranz Errea.

El vicepresidente Manu Ayerdi informa en la Comisión de Desarrollo Económico del Parlamento de Navarra (10). IÑIGO ALZUGARAY
El vicepresidente Manu Ayerdi informa en la Comisión de Desarrollo Económico del Parlamento de Navarra (10). IÑIGO ALZUGARAY

Que los políticos tienen frágil memoria, según estén en la oposición o en el Gobierno, es algo muy reconocido. Pero lo que ha ocurrido con el Partido Socialista de Navarra y el caso Davalor, o mejor dicho, el escándalo Davalor, no es de frágil memoria, es de amnesia absoluta.

En la legislatura pasada, el PSN, por boca tanto de su entonces portavoz y hoy presidenta del Gobierno, María Chivite, como del entonces portavoz de Desarrollo Económico y hoy Director General de Telecomunicaciones, Guzmán Garmendia, fue absolutamente beligerante con lo sucedido en Davalor, hasta el punto de pedir responsabilidades políticas. En román paladino, pidieron la cabeza de Manu Ayerdi, responsable del escándalo. En sus conclusiones en la comisión de investigación fraude sobre Davalor, el PSN llegó a decir que Geroa Bai había utilizado a Sodena a su antojo. Así, como suena. En la hemeroteca del Parlamento está.

Vamos, que según podríamos sospechar, si fuera por ellos Ayerdi no hubiera durado ni un segundo en el cargo.

Pero la política y las circunstancias hacen extraños compañeros de cama, y hoy Manu Ayerdi sigue en el Gobierno, ocupando la misma consejería, y lo que es peor, sigue de presidente del Consejo de Administración de Sodena. Sí, sí, de la misma empresa pública de la que el PSN le acusaba de manejar a su antojo. ¿No es extraño?

Pues rizando el rizo, conocimos la semana pasada que el concurso de acreedores de Davalor ha sido declarado culpable, y que la empresa y su administrador único conocían desde al menos diciembre de 2015 que estaba en situación de quiebra. No pagaban sus obligaciones con Hacienda ni con la Seguridad Social, y todo esto era perfectamente conocido por Ayerdi, quien siguió inyectando miles y miles de euros de dinero público a esta empresa, porque era una “decisión personal” suya.

Cualquiera podría sospechar que con esta sentencia, lo primero que haría María Chivite sería obligar a dimitir, o si no cesar, al consejero, que como digo sigue en la misma cartera y sigue de presidente de Sodena, no vaya a ser que vuelva a manejarla a su antojo, ¿no? Pues ni mucho menos.

Al revés. El silencio en las filas socialistas ha sido atronador. Ni a María Chivite ni a Guzmán Garmendia se les ha escuchado una sola palabra sobre este tema. Al día siguiente de la sentencia, la presidenta acudió al Parlamento precisamente acompañada por Manu Ayerdi, en algo que parecía un apoyo tácito más que otra cosa. Y al flamante Director General de Telecomunicaciones, tan asiduo y habitual en Twitter, no se le ha leído un solo tuit sobre Davalor. ¿Le habrá pedido explicaciones a su compañero de Gobierno? Lo dudo.

Davalor ha sido un escándalo, lo fue la legislatura pasada y continúa siéndolo esta. Pero el portavoz del Gobierno y vicepresidente, Javier Remírez, ha dicho, sin sonrojarse, “que ahora solo se responde de lo que ha ocurrido en esta legislatura”. Vamos, el famoso “lo que pasó, pasó”. O el más famoso “lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas”.

Lo peor que puede hacer un político es pensar que los ciudadanos a los que gobierna son tontos, porque no lo son. A Manu Ayerdi se le nombró consejero por ordeno y mando de Uxue Barkos, y Chivite le sigue manteniendo porque necesita como el comer el apoyo de Geroa Bai. Aunque eso suponga callar sobre un tema del que hicieron bandera la legislatura pasada. Antes el escaño que la dignidad política. En realidad, antes el escaño que la dignidad. Punto.
 

Carta enviada por Amaya Zarranz Errea.

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