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“Parásitos”, un sobresaliente relato salvaje

Por Santi Irurtia 13 noviembre, 2019 - 9:43

La cinta está a la altura de haber ganado el premio de Cine más importante del mundo.

Fotograma de la película Parásitos.
Fotograma de la película Parásitos.

Había mucha expectación ante “Parásitos”, la película de Corea del Sur que ganó la Palma de Oro en  uno de los años más competitivos del Festival de Cannes. Se enfrentaba al Hollywood de Tarantino, la prestigiosa “El Faro” y a “Dolor y Gloria” de Almodóvar.

Sinopsis: Tanto Gi Taek como su familia están sin trabajo. Cuando su hijo mayor, Gi Woo, empieza a dar clases particulares en casa de la familia Park. Pronto, su propósito será introducir a su familia en paro como parte de los empleados (chofér, criada…) sin que la otra familia sepa que están relacionados, con resultados imprevisibles.

Su director, Bong Joon-ho es muy conocido por “Crónica de un asesino en serie” (2003) un thriller policial a la altura de “Seven” o “True Detective”. Siempre aparece en las habituales listas de “Las mejores películas…”.

El filme no decepciona, la tuve que ver en primera fila y no quise perder ni un gesto o detalle porque hay mucho a lo que prestar atención, muchas capas. Es original y muy entretenida, la historia avanza continuamente gracias a la pro actividad de los personajes ante los diferentes obstáculos.

Es un relato que contiene mucha tensión, humor y al final, verdadera emoción. La califiqué de relato porque es complicado verla y no recordar aquella maravillosa película argentina llamada “Relatos Salvajes” (2014). Contenía varias historias en las que veíamos la transición de la calma a la tempestad, en apenas 20 o 30 minutos.

Los actores son divertidísimos y están muy bien recreados los dos mundos de los que vienen las dos familias. Hay tanta inteligencia rodeando cada escena, que no cuesta creer que vaya ser recordada. Por muy acertada que sea la comparación con la mencionada “Relatos Salvajes”, el estilo de humor negro y el ritmo que fluye tan increíblemente bien que me recuerda más a las películas de Billy Wilder como “El Apartamento” o “El Crepúsculo de los dioses”. Historias rocambolescas que cuentan con escenarios y personajes que no podrían ser más reales y que bailan por la línea de la fatalidad y el desastre en varias ocasiones.

Hay un elemento que hace que incluso antes de que empiece la locura, ya estemos del lado de la familia protagonista con sus ambigüedades y zonas grises. Este elemento viene dado gracias a que, a pesar de que está familia vive prácticamente en un sótano de un barrio pobre, nunca se ven superados por esta realidad o sucumbidos por la desesperación. Rozan la alegría cuando empezamos la historia debido a una aleatoria red wi-fi. Esa fuerza y entereza sumadas con su astucia en cuanto ven una oportunidad, hace que les apoyemos incluso cuando sus decisiones no son las mejores.

La cinta de dos horas de duración es una experiencia como lo son todas las grandes, pero creo que esta gustará tanto a público especializado como general, algo poco común. A partir de la mitad del metraje, cada escena es tan poderosa que uno presupone que es el final pero no, sigue golpeando hasta un final muy emotivo.

Aquí dejo el tráiler, a pesar de que creo que lo mejor es ir sin haber visto ni una escena:

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“Parásitos”, un sobresaliente relato salvaje