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Blog / La cometa de Miel

Palabras viejas en Sangüesa la nueva (A)

Por Pablo Sabalza 31 enero, 2022 - 7:21

Las palabras son como monedas, que una vale por muchas como muchas no valen por una (Francisco de Quevedo)

En el tiempo libre que le dispensan las ocupaciones y preocupaciones propias de un equipo de la categoría del C.A. Osasuna, mi padre, Luis Sabalza, emplea su inquietud en informarse acerca de su ciudad natal, Sangüesa, y en los antiguos vocablos que se utilizaban en ‘La que nunca faltó’ durante su infancia y juventud.

A este respecto, les convido cada cierto tiempo, si así lo desean, a que se acerquen a través de estos escritos a un tiempo y a una época, así como a unas palabras que, aunque ya en desuso, debemos rescatarlas para no olvidarlas. Principalmente, aquéllos que las utilizaron.

Le cedo, pues, la palabra (vieja) a Luis Sabalza:
 

“Permítanme que me acerque al título, ‘Viejas historias de Castilla la Vieja’ (Alianza Editorial), del escritor, Miguel Delibes, para así comentarles algunas viejas palabras usadas en mi ciudad natal, Sangüesa, que este año cumple el 900 aniversario de su fundación (1122-2022), y que fue denominada en su origen como Sangüesa la Nueva, ya que, primitivamente, la villa de Rocaforte se reconoció como Sangüesa la Vieja.

No es mi propósito redactar ni compilar un diccionario. No quiero parecer un filólogo. Ni tan siquiera pienso que estas palabras que ahora les voy a presentar sean exclusivas de Sangüesa.

Son, como indica el título de este escrito, ‘Palabras viejas en Sangüesa la Nueva’.

Solamente deseo aproximarme a aquellos términos que me llevan a mi infancia y que ya, prácticamente, no se utilizan. Y no se usan, en muchos casos, porque pertenecen a una época y a un modo de vida que se fueron para no volver.

En esta ocasión nos fijaremos en la primera letra del abecedario. Por lo tanto, nos referimos a la letra A.

Así, la primera palabra que recuerdo es aquélla utilizada antes de ir a la vendimia a cortar  conocida por:

ALZADERAS

Llamábamos alzaderas a aquellas uvas que no se trasladaban a la bodega para convertir en vino, sino que las recogíamos antes de la vendimia, a lo sumo un par de días, para colgarlas en casa, o para dejarlas tendidas bien sobre el suelo o bien sobre la paja. Lo hacíamos de esta manera para poder tener postre, ya que, aunque se convirtiesen en pasas, endulzaban el invierno.

Uno de los requisitos que debían tener las alzaderas, y por tal razón se recogían antes de la vendimia, era que los granos estuviesen separados para que, de esa manera, se conservasen mejor.

Dudo que hoy alguien vaya a recoger alzaderas, pero el recuerdo de esas uvas se transforma en un postre que, seguramente, nos viene a la memoria a los que ya tenemos algunos años.

Os quiero señalar que el Diccionario de la Real Academia define Alzadera de la siguiente manera:

De alzar. 1. f. Especie de contrapeso que servía para saltar.

Como podéis comprobar nada tiene que ver con las “uvas para guardar” de nuestra infancia.

Otra palabra que empieza por A y que me trae recuerdos de mi niñez es la palabra

ANGANETA

Se trata de una palabra que me evoca a aquella Sangüesa que era, fundamentalmente, agrícola y en la que se vestía el paisaje de muchos sangüesinos que, día sí y día también, se dirigían a su huerto sito en Pastoriza. Algunos iban en carro, pero la mayoría se encaminaban en burro o a caballo con las anganetas puestas para portar la carga.

Recuerdo al ir y al volver de la escuela, en la calle de Las Torres, pararme a ver cómo el cestero las elaboraba de forma artesanal demostrando la maestría de su oficio.

Por lo tanto, podríamos definir a la anganeta como un armazón hecho de mimbre, así como de cañas entrelazadas que se colocaba sobre el baste de la caballería y que se remataba en dos canastos de fondo fijo conformándose en una sola pieza. Es decir, las anganetas eran un todo (armazón y canastos).

La enciclopedia Navarra define las anganetas de este modo:

Armazón de madera o mimbre parecido a la artola, aunque con los brazos más bajos y unidos con tablas provistas de orificios circulares. Utilizadas para transportar cántaros u otras vasijas. Conocida con los nombres de Anganillas y Angarillas. (Aparejo de caballería*).

Seguramente, esta definición puede ser correcta y acertada, pero no eran las anganetas de Sangüesa. Yo nunca vi anganetas para llevar cántaros de agua. Ni tampoco recuerdo que al armazón de madera se le llamase así.

Ya he apuntado que no es mi propósito sentar cátedra ni que sirva de discusión. Solo son palabras antiguas que ya apenas se usan y que, incluso, podríamos decir de éstas que ni tan siquiera se ven, pues yo hace mucho tiempo que no veo anganetas.

La palabra que más se acerca a lo que son las anganetas es:

Anganilla.- Armazón de cuatro palos clavados en cuadro de los cuales penden unas bolsas grandes en las que se transporta a mano o en caballería cualquier tipo de carga.

Que conste que es una de las nueve acepciones que da el diccionario.

Existe un dicho que dice que no hay dos sin tres, así que paso a presentarles una tercera y última palabra que utilizamos en Sangüesa y que, a diferencia de las dos anteriores, es más corriente en el lenguaje actual.

La palabra a la que me refiero es

ARAÑÓN

Con esta palabra nos referimos tanto a un árbol como a un fruto.

Me resulta un tanto complicado definir el fruto, pues como decimos en Sangüesa “los arañones son arañones”.

Como habéis podido comprobar esta definición es de perogrullo, así que os voy a señalar lo que leí como definición y que entenderán enseguida aquéllos que no son de Sangüesa.

Veamos pues la definición que leí:

 Arañón: Pacharán, endrino.

 El diccionario de la RAE apunta que Pacharán Del vasco patxaran, de paitar o pattar 'aguardiente' y aran 'endrino'.

1.       m. Licor obtenido por maceración de endrinas en aguardiente anisado.

Esta definición nos advierte que el pacharán es un licor. La Academia no añade más definiciones por lo que si el Arañón es pacharán debiera, por ende, ser un licor y yo estoy seguro de que para ningún vecino de Sangüesa el arañón es un licor.

Por ello, tendremos que ver si es un endrino.

Volvemos al diccionario y creo que aquí esta la solución.

El diccionario define endrino así:

                                    1. adj. De color negro azulado, parecido al de la endrina.

2.       m. Ciruelo silvestre con espinas en las ramas, hojas lanceadas y lampiñas, y fruto pequeño, negro azulado y áspero al gusto.

3.       3. f. Fruto del endrino.

Por lo tanto, ya hemos encontrado que es un arañón:

Ciruelo silvestre con espinas en la ramas que da un fruto pequeño, negro azulado y áspero al gusto. Fruto del mismo, que una vez macerado en aguardiente de anís produce un licor de color rojo que se llama pacharán.

Así que cuando uno de Sangüesa te diga que vamos a coger arañones es que tiene pensado hacer pacharán en casa.

Y estad seguros de que el pacharán de arañones está buenísimo.”


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Cuando llegué a Canarias hace ya dieciocho años me acompañaban palabras de mi tierra que no comprendían, evidentemente, mis estimados canarios.

Así, por ejemplo, me viene a la memoria borota, canso, chandrío, mandarra, pantaloneta, lacha, pozal, cuto, txirrinta, villavesa, reglote o jarrear, esta última menos utilizada, ya que apenas llueve por estos lares, aunque cuando jarrea, jarrea de verdad.

La sorpresa es que, también, en nuestra comunidad foral existen vocablos, “exclusivos”, de determinadas zonas navarras. Y eso es lo que mi padre les ha presentado anteriormente.

Las suyas, las de Sangüesa.

Las que nunca faltarán.

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