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Blog / La cometa de Miel

En Navarra se vive dos veces

Por Pablo Sabalza 14 junio, 2021 - 9:14

A veces soy tan feliz que no sé si vivo o sueño.

Palacio de Olite, Selva de Irati, Nacedero del Urederra y Catedral de Pamplona, algunos de los lugares turísticos más visitados de Navarra en el verano de 2017.
Palacio de Olite, Selva de Irati, Nacedero del Urederra y Catedral de Pamplona, algunos de los lugares turísticos más visitados de Navarra.

Sherezade siempre me dice que hubiese sido un gran embajador, pues cada vez que llego a Navarra y me reúno con mis familiares y amigos les describo la isla de Gran Canaria como un idílico lugar donde las sábanas son la mar y el sol una plácida hamaca de descanso y a la que, desde aquí, convido a todos los lectores de Navarra.com a zambullirse y descansar.

Pero, ¡ay, amig@s! Si a Gran Canaria aludo cuando visito Navarra, qué diré de mis raíces cuando estoy lejos de ella.

Durante apenas diez días pude constatar que en Navarra no se vive una, sino dos veces. 

Abracé a mis seres queridos como el hambriento clava el diente en la carne. Se cerraba por fin un círculo que durante largos y pandémicos meses solo era una línea recta e infinita. Es bueno volver al hogar, ¿verdad? Y cuando se recibe esa muestra de afecto y cariño de los tuyos todas las preocupaciones e inquietudes, al menos las mías, se desvanecen. 

Y con estas bocanadas que son el oxigeno más valioso del que dispongo voy paseando por mi hermosa vida.

Los paisajes que me llevaron a Sangüesa y a otras localidades se transformaban a mis ojos, cómo te diría, como si fuesen los cuadros verdes de Cezanne. De hecho, me puse a contar las distintas tonalidades de este color que me presentaba el paisaje y conté más de trece diferentes. 

¡Verde, que te quiero verde!

Reuní en la ciudad de Sangüesa a cuantos amigos pude y, a lomo de ‘Dos Caballos’, alboroté la tranquilidad de mis gentes con mis cuentos y relatos en esas anheladas tardes de terraza de mediados del mes de mayo que, sin embargo, ya extraño y agradezco.

No puedo obviar la gastronomía que atesora Navarra la cual se debe señalar y, desde luego, ensalzar. Platos elaborados que van desde las carnes al pescado y que, regados con vino de la tierra, convierten el encuentro frente a una mesa más que en una experiencia en una vivencia.

No pude dejar de visitar el nuevo estadio de El Sadar teniendo al presidente del C. A. Osasuna, Luis Sabalza, como guía y anfitrión. Si alguno de ustedes aún no ha tenido ocasión de personarse en el campo les invito a que lo hagan. Se van a quedar impresionados.

También tuve tiempo para visitar el Museo de Navarra. Por tan solo dos euros, dos, me acerqué a los vestigios que se extienden desde la prehistoria hasta nuestros días y que tan bien organizado y presentado lo tienen en el Museo. Por favor, no dejen de acudir a nuestro templo cultural. Es una aventura maravillosa.

Coincidió mi estancia con la inauguración de la Feria del Libro de Navarra y así pude constatar que las letras navarras están más vivas que nunca tanto por las diversas librerías que se dieron cita como por los distintos autores locales que copan las estanterías.

De numerosas localidades de Navarra me consta que llegaron ávidos lectores a conocer librerías que desconocían de nuestra comunidad y que han generado un turismo de librerías que ha repercutido en un excelente número de ventas. ¡Bravo por las librerías y sus libreros!

Callejear por las calles de mi infancia convierte el paseo en un recorrido nostálgico y feliz. 

Pamplona estaba, como siempre, llena de rincones por visitar.

Recorrí el encierro y antes recé a mi patrón, San Fermín, por la salud de los míos.

Muchas personas y lugares me han quedado pendientes de visitar y disfrutar, pero es que Navarra y sus gentes no se pueden saborear en un instante. Requieren tiempo y sosiego. 

Y es por eso que volveré pronto. De la mano de Sherezade visitaremos la selva de Irati, Zugarramurdi, El Gran Hotel La Perla y a Rafael Moreno, la Foz de Lumbier, las Bardenas Reales y tantos otros lugares y personas que hacen que cuando estoy lejos de casa, solamente, pueda decir que en Navarra no se vive una, sino dos veces.

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En Navarra se vive dos veces