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Blog / La cometa de Miel

Las fotografías

Por Pablo Sabalza 18 enero, 2021 - 14:14

Una sola fotografía puede contener múltiples imágenes.

Varias diapositivas de paisajes y naturaleza.
Varias diapositivas de paisajes y naturaleza.

Todos los inviernos nos reuníamos en el salón de casa, retirábamos aquella mesa larga de madera que yo había bautizado como ‘la mesa de las navidades’, ya que no le dábamos uso en todo el año, apagábamos las luces y bajábamos todas las persianas.

Nos sentábamos toda la familia frente a la pared blanca que había quedado pelada al retirar sillas y mesa para colocar en aquella negrura una antigua maquina de diapositivas marca mc reflecta af 1800.

Era como disfrutar de una película en la que los protagonistas eran mis padres, jóvenes como estrellas tempranas, que custodiaban a mis hermanos y a mí. 

Los cántabros prados pasiegos se mezclaban con el color blanco y negro de las vacas simulando ser todas las imágenes a mis ojos un dulce visual de nata y chocolate negro.

Alguien locutaba cada una de las fotografías para detallarnos quiénes eran cada uno de los participantes en ese improvisado documental o nos enseñaba dónde estaban aquellos parajes o la comida típica que se degustaba.

Encuentros grupales y familiares que convocaba una vieja máquina de diapositivas.

Un invierno que bien pudiese ser como éste, pues recuerdo la nieve cubrir las calles y los coches por completo, mis padres aparecieron con una polaroid supercolor 635 CL. 

Una magia infinita me inundaba cuando salía de aquella máquina un plástico oscuro que me pedían que agitase, mientras iba pintándose en aquel cuerpo recién nacido una silueta que poco a poco dibujaba a mis abuelos o a mis tíos o a mis nostálgicos recuerdos de hoy.

¡Ay, cómo se enternece mi alma!

Me hice adolescente como un árbol verde lleno de azul y de pájaros.

La antigua polaroid se convirtió en una Nikon ef100 compacta 35mm.

Todos teníamos en la memoria la fecha de entrega que nos habían fijado en la tienda de fotos. En función de la época del año, por ejemplo, a finales de verano, la demora era mayor, ya que tardaban más tiempo en revelar el carrete, por lo que la impaciencia se acentuaba.

No era una vida instantánea como lo es ahora. Asumíamos, con resignación, los tempos de cada situación. Sabíamos que no era de hoy para ayer y así, nuestra espera, generaba un aumento de ilusión y emoción que estallaba en el momento que disfrutábamos de aquellas fotos que colocábamos en el álbum de fotos familiar o en el corcho de la habitación o en un portarretratos.

Los años fueron pasando. Nuevas máquinas de fotos me acompañaron durante mis años en Francia y en los viajes que realicé por media Europa, mientras vivía con muchísima intensidad mis veintipico años.

La tarde de la brisa canaria serenó con el tiempo mis ánimos.

Una máquina de fotos digital Fujifilm Finepix F20 me mostraba la foto al instante. Podía hacer todas las que quisiese. La limitación desapareció. 

Las flores de pétalos de oro y rosa, los encendidos colores que visten los pájaros, el corazón de la ola que bate espumas al sucumbir en la nívea arena…

Todos los detalles enmarcados en miles de fotos que archivé en mi ordenador.

Hoy mi cámara de fotos es mi nuevo móvil.

Desde distintas redes sociales he podido acercarme a través de millones de fotos a los paisajes totalmente cubiertos de nieve, las calles que correteé durante mi infancia en aquellos fríos inviernos, así como éste que padecéis este año, montañas blancas, lugares helados como níveos cristales o gentes cubiertas con abrigos y bufandas y mascarillas a los que es imposible reconocer.

Y me entretengo y agradezco las nuevas tecnologías, pues me acercan a diversos lugares de nuestra comunidad foral que en la distancia añoro y no puedo visitar como Roncesvalles, Belagua, Ujué, Tudela, Estella, Cascante o mi anhelada Sangüesa.

Sin embargo, en los silencios que nacen entre estas palabras, sé que hay dentro de mí un cierto poso de melancolía al evocar aquellos tiempos, encerrados hoy en mi corazón, en los que nos reuníamos a visualizar y comentar fotografías.

Y qué es la vida, amigos de Navarra.com, sino una sucesión de eternas fotografías.

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