Blog / La cometa de Miel

Incluso la noche más oscura terminará con la salida del sol

Por Pablo Sabalza 18 Marzo, 2019 - 9:23

Ya sé. Sé lo que está pensando. Soy sabedor de que en distintas circunstancias o ámbitos de la vida encontramos personas difíciles, con intenciones maquiavélicas, que te hacen la existencia imposible y que desearías que el calcetín se diese la vuelta.

Varios jóvenes celebran una fiesta multitudinaria en un piso. ARCHIVO
Varios jóvenes celebran una fiesta multitudinaria en un piso. ARCHIVO

Mi padre siempre dice que la vida pone a cada uno en su sitio.

Recuerdo que viví durante un tiempo en un cuarto piso sin ascensor (eso lo recuerdo bien).

En el segundo residía un joven que no dejaba pasar ni una sola noche sin montar una fiesta con sus amigos. Las paredes eran de chapa okume por lo que se pueden imaginar el sentir de los vecinos de la casa a raíz de los festejos nocturnos del vecino en cuestión.

Hablamos con el propietario del piso para que recriminase al inquilino su conducta pero, ya saben lo que dijo Góngora, Ande yo caliente…

La vecina del tercero se marchó antes de cumplir el año de alquiler, ya que no podía descansar por las infinitas veladas que tenían lugar en el habitáculo de abajo. La pobre perdió la fianza pero a la postre, descansó.

Desde el cuarto piso yo también escuchaba la música resbalar por las paredes del patio…y las voces y los enfados.

Pero llegó una nueva vecina y la historia cambió.

A la música y cantos y voces que el morador del segundo nos regalaba cada noche respondió la nueva vecina con la radio al máximo nivel por la mañana.

No quieres caldo pues toma dos tazas.

El vecino se quejaba porque no podía dormir por las mañanas.

Y, ¿saben una cosa? Dejó de hacer fiestas por la noche.

La actitud de la nueva vecina nos benefició al resto.

El pasado jueves estuve en una conferencia bajo el título Claves para hacer que te pasen cosas buenas.

El ponente, Isaac Villanueva, recordó la historia de los doce niños que se quedaron atrapados en una cueva de Tailandia durante más de dos semanas. ¿La recuerdan?

Poniendo como ejemplo este caso advirtió que existen tres estados mentales a la hora de enfrentarse a una situación en la vida.

El primer estado es el de víctima que es aquel que busca culpables y se inventa historias para justificarse. Si no hubiéramos entrado en la cueva…; la culpa es del profesor que nos metió aquí…; vamos a morir, no lo vamos a conseguir… Evidentemente no pasan a la acción y, por ende, no obtienen resultados.

El segundo estado mental es el de la avestruz. Ustedes saben qué hace la avestruz, ¿verdad? Exacto. Meter la cabeza en la tierra. El estado de estas personas es optimista. Piensan que todo va a salir bien haciendo exactamente lo mismo que la víctima, es decir, nada. Tienen dudas, miedos. Ya vendrán…ya nos salvarán….vamos a esperar y vemos…

El tercer estado es el del guerrero.  La persona se adueña del problema y piensa que los problemas “son regalos” y/u oportunidades de crecimiento. Pasa a la acción, avanza en todo momento. No se conforman con dos opciones.  El guerrero busca muchas más hasta que aparezca la acertada.

Dicen que para que te pasen cosas buenas una de las claves es la actitud ante la vida.

Así que ya saben, a ser buenos.

¡Ah! Y por la noche, por favor, la musiquita baja o llegará el guerrero por la mañana con la radio a todo volumen.

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Incluso la noche más oscura terminará con la salida del sol