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Blog / La cometa de Miel

Hablamos latín, luego existe

Por Pablo Sabalza 24 enero, 2022 - 9:32

Cogito, ergo sum (Pienso, luego existo).

Curriculum vitae, errata, quorum, referéndum, pro forma, lapsus, mea culpa, a posteriori, a priori, déficit, ídem, in extremis, ex, honoris causa, vox populi…

Hay un profesor titular de Filología Clásica en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra, y experto en la lengua latina de España, culpable de que sus alumnos de primer grado de Filología Hispánica y de Filosofía aprendan latín como quien aprende otro idioma.

Su método, aunque pueda parecerles llamativo, es muy sencillo.

Las clases las imparte de principio a fin en la lengua clásica.

Junior, motu proprio, mens sana in corpore sano, sine die, statu quo, vademécum, incognito, bis, homo sapiens, de facto, campus…

 Desde hace unos cuantos meses acudo a clases de inglés cerciorándome cada semana de lo cierta que es aquella frase que reza, ‘Burro viejo no aprende idiomas’.

El primer día de clase apuntó la teacher en un castellano preclaro y transparente que, en sus clases, exclusivamente, se hablaría en inglés. Y así fue, pues nunca más he vuelto a escuchar a esta profesora, una semana maravillosa y otra odiosa, en función de mis logros o decepciones, comunicarse conmigo más en español.

No me quiero ni imaginar la expresión de esos alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras cuando el profesor, en los primeros minutos de clase, arremete con el latín dejando manifiesta la idea de que la letra con sangre entra.

In situ, ad hoc, cum laude, alma mater, alter ego, etcétera, grosso modo, carpe diem, auditórium, pro, qui pro quo, credo, contra naturam…

Pero voy más allá, porque este ilustre profesor del que me hubiese encantado disfrutar de su particular y loable docencia no se queda ahí.

En función de los textos que trabajan en clase interactúan con espadas, sombreros y túnicas que envuelve en una atmósfera clásica, aún más si cabe, el aula magna.

Los jóvenes alumnos deben escribir su nombre, evidentemente, en latín y así serán reconocidos durante todo el curso.

Iacobus, Paulus, Petrus, Gloria, Laetitia, Natalis, Rosarium…

“Pierden el miedo a cometer fallos, se lanzan a hablar en latín como quien aprende otro idioma y asimilan, con esta fórmula, mucho más rápido el vocabulario”.

Gramática, cultura romana y muchas risas imperan en estas clases en las que rige una máxima en su asignatura, tal y como revelaba el docente en su momento:

"Licet nobis errare, sed non tacere" o lo que es lo mismo, ‘pueden cometer errores, pero no está permitido quedarse callado’.

El profesor se llama Álvaro Sánchez-Ostiz. Personalmente, no le conozco, aunque me gustaría mucho asistir a una de sus clases y llevar puesto un sombrero, ya que me lo quitaría en su presencia por tan acertada técnica de aprendizaje.

Yo seguiré con mi inglés, pues a los burros viejos no les falta tesón.

Mientras tanto me van a permitir que continúe presentándoles distintas palabras en latín que aún seguimos utilizando diariamente…

Ego, ipso facto, sic, vade retro, per se, sui generis, post data, accésit, alias, viceversa, potestad, factótum, cum laude, extra muros, dixit…

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