Blog / La cometa de Miel

Cristina Ramos e Íñigo Irigoyen, dos voces en una

Por Pablo Sabalza 24 diciembre, 2018 - 9:10

La única verdad es la música

Íñigo Irigoyen y Cristina Ramos, en una imagen de un espectáculo anterior..
Íñigo Irigoyen y Cristina Ramos, en una imagen de un espectáculo anterior..

Hace casi diez años nos reunimos Iñigo Irigoyen y yo en el Café Niza de Pamplona.

Estudiamos juntos en el colegio Santa María la Real (Maristas) y en el mismo equipo de baloncesto nos dejamos las rodillas por los patios de aquellos centros docentes de los años ochenta.

Una buena amistad forjada durante treinta y cinco años a base de ir a nadar a Oberena (él más que yo), de jarras de sangría en La Servicial (yo más que él) y conversaciones de música y literatura.

En aquel Café Niza me apuntó su deseo de dejar Pamplona para trasladar su residencia a Las Palmas de Gran Canaria. Yo llevaba ya cinco o seis años viviendo en la isla.

Había seguido mi trayectoria literaria (por esas fechas había recibido el premio Francisco Yndurain al autor joven con mejor proyección en Navarra) y consideró que Las Palmas de Gran Canaria era el escenario idóneo para iniciar su carrera musical habida cuenta de sus estudios de bel canto realizados en el conservatorio Pablo Sarasate de nuestra ciudad.

Estuvo viviendo en mi casa durante un tiempo. No tardó mucho en encontrar un apartamento con una amplia terraza en la que se divisaba la preciosa playa de Las Canteras. Nuestra playa.

A los pocos meses me comentó que había conocido a una chica que cantaba como los ángeles.

‘Nunca he oído una voz así’ –me apuntó.

Su nombre, Cristina Ramos. Posteriormente ganadora de Got talent y La Voz México.

Empezaron desde abajo.

Fueron recorriendo todos los escenarios canarios. Casinos, hoteles, fiestas de barrios…

Un día, Iñigo, remitió un vídeo de Cristina a Telecinco y ahí empezó todo.

..porque mi amigo es otro Got talent.

Ya han recorrido medio mundo. Conocido estrellas que yo solo veo en lo alto del cielo alumbrando nuestra playa de Las Canteras.

La voz de Cristina es única.

Los entendidos en este campo advierten que se trata de la mejor voz del mundo.

Ha cantado jotas en nuestros Sanfermines despertando una y mil lágrimas en todos aquellos que la han escuchado.

Supongo que cuando Iñigo y yo oímos en la voz de Cristina la jota, ‘No te vayas de Navarra’, nos acordamos de todos los años que llevamos lejos de nuestra tierra buscando nuestro camino entre una corchea y una metáfora.

Hace un mes cenábamos en un restaurante a la orilla de Las Canteras. Me contaban sus experiencias en La Voz México. Me emocionaba. Nos sinceramos.

Hoy son portada de todos los periódicos. Las productoras musicales más importantes del mundo se posicionan para contar con ellos. Los escenarios más reconocidos les esperan.

…y yo giro mi vista al pasado. Al Café Niza y a Oberena y a Maristas y a los amigos comunes.

En mi interior escucho fundirse una Isa y una Jota al unísono.

Son Cristina e Iñigo. Dos voces en una.

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