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¿La vida? Una verbena

Por Leire Escalada 31 marzo, 2016 - 0:17

Lucía Be demuestra en el divertido libro ilustrado "La vida es una verbena" que aunque "hay días perros, siempre hay un motivo para bailar".

"Yo nací para princesa y acabé en un pueblo. La vida puede ser muy perra y fui a parar a una aldea diminuta del interior de la península". Así comienza La vida es una verbena, el primer libro de la ilustradora Lucía Be que publicó Lunwerg en 2015 y que continúa sumando lectores entusiastas y, sobre todo, seguidores en las redes sociales. En Instagram, ya son más de 100.000 personas las que están pendientes de sus divertidas ilustraciones.

La autora, además, diseña sombreros, tocados, agendas, tazas y diversos accesorios que pueden comprarse a través de su web o en algunas tiendas. 

En este libro, Lucía Be (de Benavente, su apellido original) cuenta su propia historia: la de una joven que deja la ciudad, donde trabajaba en una revista, para mudarse al campo por amor. Allí no encuentra paisajes de postal ni una vida sosegada, sino un polígono industrial enfrente de su ventana y un huerto enorme en el que cultivar ranúnculos.

En este nuevo escenario, decide sumergirse en las obras completas de Jane Austen, donde descubre que "la vida puede ser muy perra, pero siempre hay un motivo para bailar".

Y de estos cuatro años de vida rural, largas horas de lectura, aventuras, tazas de té y copas de vino surge este divertido y original libro, subtitulado Estilo, felicidad, amor y copas.

A lo largo de los distintos capítulos, Lucía Be ofrece a las lectoras consejos, en clave de humor, para intentar que la vida sea una verbena y no agobiarse tanto porque todo sea perfecto. 

En estilo, por ejemplo, da recomendaciones para sacarle todo el partido al armario e ir de compras sin arruinarse, mientras que en "belleza" revela su "kit de emergencia" aunque deja muy claro que "la belleza empieza por la risa".

Además, dedica un capítulo a los modales, donde recuerda elementos tan básicos como la sonrisa o el agradecimiento, o "el arte del saludo". Y recuerda, como hace en muchas ocasiones a lo largo de la obra, las palabras de Austen, como este fragmento de una carta a su hermana Casandra: "Dale recuerdos a todos aquellos que no te pregunten por mí. Y saluda, igualmente, a todos aquellos que sí lo hacen".

El amor también tiene su propio capítulo en La vida es una verbena, desde la soltería hasta la boda (y sus extenuantes preparativos) y la vida en pareja, donde retrata situaciones cotidianas desde una perspectiva divertida que invita a vivir cada momento con naturalidad y menos dramas. 

Los últimos capítulos del libro están centrados en la vida moderna (whatsapps, tuits, gafas de pasta, selfies...) y en la felicidad, que resume muy bien ese espíritu "verbena". "En realidad no hace falta ser tan cool, la vida Pinterest no existe, la felicidad está en un vestido bonito y esos días en que una se levanta con cara de col de Bruselas siempre tienen remedio".

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¿La vida? Una verbena