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Entre dos orillas

Por Leire Escalada 25 febrero, 2016 - 1:53

La novela "Brooklyn", de Colm Toibín, es la historia de una joven irlandesa en el Nueva York de los 50. Este viernes llega a los cines.

Eilis Lacey es una joven irlandesa que no encuentra trabajo en Enniscorthy, la pequeña ciudad donde nació, al sureste del país. Allí vive con su madre y su hermana Rose, en la casa familiar. Su padre ha muerto y sus tres hermanos varones han marchado a trabajar fuera. Eilis apenas gana algo de dinero en una tienda de ultramarinos donde echa una mano a la malhumorada dueña y a su empleada los domingos.

Por eso, cuando el padre Flood le habla de las posibilidades en Brooklyn, el barrio neoyorquino al que emigran tantos irlandeses a comienzos de los 50, la oferta es irrechazable, aunque da pavor. Ella preferiría quedarse en su hogar, conseguir un empleo como Rose, construir allí una vida que ahora se proyecta al otro lado del Atlántico. 

Esta historia entre dos orillas es la que narra el escritor y crítico Colm Toibín (Enniscorthy, 1955) en Brooklyn, una emocionante novela que acaba de relanzar Lumen con motivo del estreno de su adaptación cinematográfica, que llega a las salas españolas este viernes. 

El comienzo en Nueva York - tras un agitado viaje en barco marcado por los vómitos y la carismática señora con la que comparte camarote - no es sencillo. Allí el sacerdote le ha conseguido un empleo como dependienta y vive junto a otras chicas en casa de la viuda Kehoe, que alquila habitaciones. 

El lector conoce, a través de la voz de un narrador omnisciente, los sentimientos y vivencias de la protagonista, a quien acompaña en este despertar a la edad adulta. "Allí no era nadie. No se trataba solo de que no tuviera ni amigos ni familia, sino más bien de que era un fantasma en aquella habitación, en las calles que recorría de camino al trabajo, en la planta de ventas. Nada significaba nada".

SER EXTRANJERO

Toibín retrata con maestría el desarraigo, el sentimiento del extranjero, no solo marcado por la pertenencia a un lugar, a unos ritos. Es una extrañeza en ambas orillas. Los personajes son sólidos y el lector conecta muy pronto con ellos. Magnífica la evolución de Eilis, cómo se construye a si misma, sus reflexiones, sus debilidades, cómo no ceja en su empeño de convertirse en contable acudiendo a las clases nocturnas después del trabajo.

Y, por supuesto, la hermosa historia de amor, alejada de toda afectación, que vive con Tony, un joven de raíces italianas que conoce en un baile. Un giro en la trama y en la visión de Brooklyn, de esa vida que un inesperado acontecimiento resquebrajará y pondrá a la protagonista en una difícil disyuntiva.

La tensión - y también la emoción - se mantiene a lo largo de todo el relato, dividido en cuatro partes y narrado con un estilo sencillo y muy cuidado. Las escenas tienen ritmo, buenos detalles, una suerte de luminosidad. Lo recomiendo sin reservas. 

Toibín, además, acaba de publicar su nueva novela, Nora Webster personaje que ya se menciona en Brooklyn-. Altas expectativas, al igual que de la película, dirigida por John Crowley y nominada a tres Oscar.

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