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Sexo, drogas y el dolor

Por Leire Escalada 04 mayo, 2017 - 13:45

'Que me quieras', el debut literario de Merritt Tierce, narra la desgarradora historia de una camarera y madre adolescente que ha perdido la custodia de su hija.

La protagonista de "Que me quieras" es una jovencísima camarera que dobla turnos en restaurantes.
La protagonista de "Que me quieras" es una jovencísima camarera que dobla turnos en restaurantes.

Permítanme que tome prestado el título del mejor disco de Andrés Calamaro para describir en solo dos palabras Que me quieras, el debut literario de la texana Merritt Tierce: Honestidad brutal. Es precisamente lo que destila esta novela, publicada por Blackie Books, honestidad y brutalidad, los ingredientes necesarios para narrar la historia de Marie: una madre adolescente que pierde la custodia de su hija y compagina trabajos interminables como camarera en restaurantes de Dallas.

En esta historia hay rayas de cocaína esparcidas en lavabos, plantas de marihuana almacenadas en un armario, sexo sin control en furgonetas y pisos destartalados, autolesiones el muslo, botellas de whisky y muchas mesas por servir. Frente esto, una niña, la hija de la narradora y protagonista, única luz y asidero a la belleza.

Tierce evita todo el azúcar y la autocomplacencia que podrían concurrir y logra un relato desgarrador, fuerte y profundamente adictivo sobre el dolor más primigenio y los caminos, también dolorosos, que se toman para esquivarlo.

"No soy una madre, pensaba mientras avanzaba hacia el cubo de la basura. También te puedes follar a un montón de tíos y disfrutar, me decía Calvin. Hazlo por ti, por el placer, Pero que sea seguro, por lo menos. Sin embargo, lo que yo hacía no tenía nada que ver con el placer, tenía que ver con que ciertos tipos de dolor sirven como antídoto para otros. Así que cuando un hombre viejo al que había visto con prostitutas me daba su número, le decía que sí".

SIN QUEJAS

A pesar de estar narrada en primera persona, en su confesión no busca la 'palmadita' en la espalda, no clama por la empatía y ni siquiera subyace una queja velada. Cuenta lo que ha vivido, casi como un torbellino. En la novela está Marie y esa soledad se ve incluso en la elección de los diálogos en forma indirecta con otros personajes.

Y por esa desnudez, por cómo relata cada escena, es por lo que uno no puede despegarse de estas páginas apabullantes, preñadas de escenas durísimas y, al mismo tiempo, magnéticas. En ocasiones se descubre también un humor ácido. Ironía para encajar.

Los puntos de infllexión de esta historia, los que arrojan bocanadas de aire, son los que Marie habla directamente a su hija - vive con su padre -, el amor indestructible: "Tengo mucho frío. Me meto en la cama contigo. Te gusta quedarme conmigo porque dormimos juntas. Me das calor pero no puedo parar de temblar. Siento una felicidad sofocante, te adoro; siento un resentimiento horrible, no soy más que una mierda que cae sin cesar en un pozo oscuro".

HISTORIA AUTOBIOGRÁFICA

La valentía de Tierce para contar esta historia, que da cuenta del machismo y la misoginia más enraizados, es evidente y queda subrayada al conocer su historia personal. La autora fue madre adolescente y soltera, y tras graduarse el en instituto a los 19 años, dejó los estudios para trabajar durante una década como camarera. Después, cursó el taller de escritura creativa de Iowa

Con esta primera y poderosa novela, obtuvo el Premio Steven Turner al mejor debut y fue finalista en el PEN | Bingham. No se la pierdan.

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