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El inspector de bibliotecas

Por Leire Escalada 27 octubre, 2016 - 8:20

Jesús Marchamalo acaba de publicar "Los reinos de papel", un fascinante recorrido por las bibliotecas de 20 escritores españoles.

La biblioteca de Elvira Lindo y Antonio Muñoz Molina, en su casa de Madrid.
La biblioteca de Elvira Lindo y Antonio Muñoz Molina, en su casa de Madrid.

Las rutas por bibliotecas ajenas que desde hace casi diez años lleva realizado el periodista y escritor Jesús Marchamalo (Madrid, 1960) le han valido el sobrenombre de "inspector de bibliotecas". Así le bautizó el poeta Antonio Gamoneda  y con su último libro, Los reinos de papel, que acaba de publicar con Siruela, revalida su título.

En él, Marchamalo retoma la aventura que emprendió en 2007 visitando las bibliotecas de distintos escritores españoles y que cuatro años después desembocaría en Donde se guardan libros, publicado por el mismo sello. Ahora abre las puertas de las bibliotecas personales de una veintena de narradores y poetas españoles que muestran su relación con los libros, curiosidades y pequeñas joyas.

Entre ellos, el ejemplar Nostromo, de Joseph Cornad, que Luis Goytisolo (Barcelona, 1935) guarda desde los 15 años, cuando ya escribía cuentos y poemas.

O Impresiones y paisajes, el primer libro de García Lorca, que Luis García Montero (Granada, 1958) guarda como un tesoro. Se lo regalaron sus amigos Andrés Soria y Laura García Lorca cuando cumplió 50. En los estantes, sus libros se van mezclando con los de su mujer, Almudena Grandes, algo que también sucede en la biblioteca que Elvira Lindo (Cádiz, 1962) comparte con su marido, Antonio Muñoz Molina. Una biblioteca que han construido juntos y en la que duerme su perrita Lola, quien "adoptó" un álbum de Caravaggio.

CASAS TOMADAS POR LIBROS

Cada uno de los textos que conforman la obra, escrita con un lenguaje muy cuidado y evocador, transporta al lector a estos hogares de libros, y cuenta, a través de estos, toda suerte de recuerdos y detalles de la vida de los escritores. Como aquella gripe en la que Marta Sanz (Madrid, 1967) descubrió a Marguerite Duras o el viaje a Venecia en el que Antonio Colinas (La Bañeza, León, 1946) consiguió que el malhumorado Ezra Pound le dedicase un libro.

Así, en unas bibliotecas los libros siguen los dictados de la cronología, como en la de Félix de Azúa (Barcelona, 1944). En otras descansan en orden alfabético, por países o, en muchos casos, colonizando buena parte de la vivienda.

En este recorrido, el periodista teje una singular y gran biblioteca de muchas casas. De hecho, varios escritores cuentan en el libro que tienen su propia biblioteca dividida entre dos hogares y también recuerdan la paterna, esa en la que descubrieron las aventuras de Salgari, Stevenson y Silver Kane. Las puertas de la literatura. Los ojos entusiasmados de ese chaval que fue Julio Llamazares (Vegamián, León, 1955) y que tanto disfrutó de las novelas del Oeste.

FOTOS Y RECOMENDACIONES LITERARIAS

Prologado por Gustavo Martín Garzo (Valladolid, 1948), Los reinos de papel se cierra con una biblioteca muy especial, la de Miguel Delibes (Valladolid, 1920-2010), cargada de recuerdos. De hecho, la Fundación Miguel Delibes impulsó este proyecto y, además de las correspondientes visitas, Marchamalo conversó con los escritores en distintas bibliotecas públicas de Castilla y León. Los textos se publicaron, a su vez, en La sombra del ciprés, el suplemento cultural de El Norte de Castilla.

Delibes está, además, presente en cada biblioteca que forma este libro, puesto que cada autor recomienda tres lecturas: una de la literatura universal, una propia y otra del célebre escritor vallisoletano. La obra, además, incluye un buen número de fotografías de los autores y sus bibliotecas, llenas de detalles. Una delicia de libro que conduce a tantos otros. 

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