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Esta historia está prohibida

Por Leire Escalada 16 marzo, 2018 - 8:16

En 'Duelo', el guatemalteco Eduardo Halfon vuelve a reflexionar sobre la identidad y la memoria con su singular poder para narrar historias.

El lago Amatitlán, en Guatemala, es uno de los escenarios de la novela Duelo, de Eduardo Halfon.
El lago Amatitlán, en Guatemala, es uno de los escenarios de la novela Duelo, de Eduardo Halfon.

El padre de Eduardo Halfon (Ciudad de Guatemala, 1971) no quería que su hijo contara esta historia. La suya, la de su familia, la del tío Salomón, que murió con tan solo 5 años, al parecer, ahogado en el lago Amatitlán. Un episodio que no se podía nombrar. Y como no hay mayor seducción que la de lo prohibido, Halfon tuvo que contarla, seguir narrando el relato que comenzó con El boxeador polaco y continuó en novelas como Monasterio o en los cuentos de Señor Hoffman. El resultado es Duelo, una de sus obras más brillantes, por la que ha sido galardonado con el Premio de las Librerías de Navarra, reconocimiento que recoge este viernes, 15 de marzo, en Pamplona.

Halfon, nacido en Guatemala, es de origen judío, con un abuelo libanés, otro polaco y ha vivido entre Estados Unidos – se mudó con su familia con diez años – y su país de origen. Su biografía nómada tiene un reflejo directo en su prosa: fragmentaria, viajera de historias, articulada a través del movimiento la memoria, del capricho de los recuerdos. Esto es, por medio de 'flashes' deslumbrantes.

A través de escenas cautivadoras, fogozanos brillantes que Halfon sabe construir con destreza, provoca la curiosidad del lector, su extrañeza, la que él mismo siente al descubrir o reinventar capítulos de su propia identidad. Es este un tema recurrente en sus narraciones, la identidad de quien no se siente de ningún lugar y va persiguiendo las pistas del legado familiar. 

La historia del niño Salomón; la del interés de su abuelo polaco, superviviente del Holocausto, por contemplar un avión de la Segunda Guerra Mundial; el enfrentamiento con su hermano y un pie roto; el hermetismo familiar al sobrevolar un pasado doloroso. La muerte es otro de los grandes temas del libro.

La comunicación con su familia y el uso del español y el inglés proponen también interesantes cuestiones a través de las historias que rescata. “No sé en qué momento el inglés reemplazó el español.  No sé si lo reemplazó realmente, o si más bien adopté el inglés como una especie de vestimenta que me permitiera ingresar y moverme en libertad en mi nuevo mundo. Apenas tenía diez años, pero acaso entendía ya que una lengua es también una escafandra”.

Hay, además, una reflexión sobre el mismo hecho de narrar, sobre los contadores de historias - como los personajes de Don Isidoro y de la santera, y el propio autor – y cómo recordar es motor primigenio de la ficción.

La fuerza de esta novela corta, de poco más de cien páginas, es su poder evocador y su construcción, piezas solo en apariencia dispersas que van atando sus hilos conforme avanza el relato. La recreacción de los ambientes es otra de sus fortalezas, así como ese narrador valiente, que da voz al niño que fue y al adulto que indaga – emocional y geográficamente - en el pasado que, inevitablemente, modela el hoy.

FICHA

Duelo. Eduardo Halfon. Libros del Asteroide. 112 páginas. 13,95 euros.

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