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El verano del deseo

Por Leire Escalada 06 agosto, 2020 - 8:42

Ganadora del Premio Goncourt de Primera Novela, ‘Vestida de corto’, de Marie Gauthier, narra una historia sobre el deseo y el primer amor.

El verano trabajando en un pueblo del interior de Francia cambia para siempre a Félix, protagonista de Vestida de corto. ARCHIVO
El verano trabajando en un pueblo del interior de Francia cambia para siempre a Félix, protagonista de Vestida de corto. ARCHIVO

Es verano y Félix, de 14 años, llega a un pueblo del interior de Francia para trabajar con un peón caminero que va a enseñarle el oficio. Se hospedará en su casa, donde también viven su hija Gil y su perro Dodo. La chica tiene un par de años más que el muchacho y despierta en él una fascinación hasta entonces desconocida. Esta es la historia que narra Vestida de corto, de Marie Gauthier (Annecy, 1977), ganadora del Premio Goncourt de Primera Novela en 2019.

En poco más de un centenar de páginas, la novela relata ese verano atípico en el que Félix y Gil dejan de ser unos niños. La autora describe muy bien esa incomodidad que se instala en ambos, un desajuste interior y físico, que incluso se traslada a los paisajes y a la casa donde residen: la atmósfera pegajosa y el trabajo caluroso en las cunetas se contrapone al frío del supermercado en el que trabaja la chica.

Ella suele desaparecer con hombres mayores, casi desconocidos, y él observa su comportamiento, impresionado por su livianidad y perturbado por el misterio. No se parecen y, sin embargo, comparten la sensación de estar fuera de sitio, de querer escapar, aunque sin saber a dónde. Y esto les lleva a compartir momentos, muchos silenciosos y distantes, que dejan huella en ellos.

El poder hipnótico que ejerce Gil sobre Félix está descrito con delicadeza y precisión, logrando transmitir sensaciones universales como algo nuevo: el deseo y el amor cuando aún no tienen siquiera nombre, un regalo por abrir: “Trabajaba con placer pese a los horarios inciertos, los imprevistos, la indecisión del señor de la colilla, que podía pasarse largos ratos inmóvil, con la mirada clavada en el alquitrán. Ahora Félix tenía un fin, una razón para todos esos ejercicios bajo el sol plomizo. De repente, sentía su cuerpo vivo, irrigado por el deseo. Nuevas pulsiones nacían entre el olor a hierba cortada”.

DARDO A LA MISOGINIA

A diferencia de Félix, Gil y el perro, ningún otro personaje tiene nombre. El padre de la chica es “el señor de la colilla” y los hombres con los que se acuesta la joven son “el encargado” o cualquier otro tipo de la zona, a menudo casado. Gil, ignorada por un padre ausente que abusa del alcohol, es vista por los hombres como unas piernas disponibles que toman y abandonan al instante, no sin antes mirarse al espejo.

Son escenas crudas, narradas con estilo un directo e implacable. Esta despersonalización permite ahondar en la crítica a la misoginia y al machismo del que hacen gala los personajes adultos. Y frente a su violencia, el deseo de Félix, su admiración, los momentos extraños y agradables entre los dos jóvenes.

La estructura de la novela, sin pausas ni división en capítulos, facilita un relato ágil y enigmático, en el que son clave los silencios y el ambiente. La novela, que habla de los cambios vertiginosos de la adolescencia y el despertar sexual, narra un descubrimiento íntimo e irreversible. Una historia de belleza triste que conmueve.

Vestida de corto. Marie Gauthier. Nórdica, 2020. 120 páginas. 16,50 euros.

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