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La ausencia, un hueco sin final

Por Leire Escalada 16 julio, 2020 - 8:32

La colombiana Sara Jaramillo relata en esta novela autobiográfica el asesinato de su padre a manos de un sicario y la terrible herida que dejó en toda la familia.

Sara Jaramillo relata en su primera novela el asesinato de su padre a manos de un sicario y la profunda herida que ha quedado en su familia. ARCHIVO
Sara Jaramillo relata en su primera novela el asesinato de su padre a manos de un sicario y la profunda herida que ha quedado en su familia. ARCHIVO

Sara Jaramillo Klinkert (Medellín, 1979) debuta en la literatura con una novela autobiográfica que circula por un precipicio. El tremendo vacío al que se enfrentó tras el asesinato de su padre a manos de un sicario en 1990, época de extrema violencia e inseguridad en Colombia. Ella tenía 11 años.

“Yo no sabía que iban a matar a mi padre. Ningún niño cree que algo así pueda pasar. Pero pasa. Todavía me cuesta creer que apenas treinta y cinco gramos de acero y un gramo de pólvora hayan podido acabar con una familia”, escribe en la primera página de Cómo maté a mi padre, recién publicada en España por Lumen. Jaramillo apunta al corazón y a las entrañas en esta novela que es como una herida abierta: honesta, dura y de una hermosura extraña y atrapante.

Lejos de la autocompasión, la autora escribe con bisturí y relata los últimos momentos junto a su padre, abogado de profesión; cómo vivió el día de su asesinato; y, sobre todo, los que le siguieron. Esa jornada fatal lo cambió todo y para siempre y Jaramillo lo muestra en momentos cotidianos, como el desear ponerse el uniforme que siempre odió porque así se siente un poco igual a las demás niñas. Logra describir un dolor que traspasa barreras. Un dolor físico, como el ahogamiento o sentir que apenas puede tragar su saliva, y sobre todo interior y solitario.

Escribe el poeta granadino Luis García Montero que “nada más solitario que el dolor, porque también excluye a quien lo siente, si con él se traiciona o se acompaña. De mi propio vacío, siempre yo el excluido”. Y quizá pueda aplicarse a esta historia, que es además un retrato familiar, pues también relata historias protagonizadas por su madre, con una fortaleza pétrea, y sus cuatro hermanos. Distintas formas de afrontar la ausencia, algunas con distancias insalvables.ç

La autora incluso consigue poner en palabras cómo el tiempo erosiona y emborrona momentos y convierte palabras e imágenes en extrañas, pero deja marcadas para siempre otras, como la última mueca que le hizo su padre en el umbral de su habitación el día que lo mataron. “La ausencia es un hueco sin final. Se olvida a ratos, pero no se supera”, reconoce. La no superación y el cierto acostumbramiento al vacío es una idea que se repite y sobrecoge por su profunda humanidad.

CON CINCO SENTIDOS

Su estilo es crudo, incisivo y muy bello, con un gran dominio de los tiempos narrativos y del lenguaje. Cómo maté a mi padre se lee con los cinco sentidos. Sus descripciones traspasan las páginas y el lector puede imaginar la finca familiar con el gran árbol de guayabas, el olor de las arepas mañaneras y la banda sonora de loras y sinsotes. Y también se estremece ante el ruido amenazador de las motos y del propio silencio.

Este libro es un homenaje a un padre, a una madre, a una familia, y un acto valiente. Jaramillo asegura que los libros le salvaron la vida. Y se adivina en la escritura una suerte de terapia para acompañar el dolor y dar cuenta de unos hechos terribles para los que ni la policía ni la justicia supieron o quisieron buscar respuestas. Una novela emocionante que deja huella y ganas de la segunda obra de la autora, Donde cantan las ballenas, que se publicará próximamente.

Cómo maté a mi padre. Sara Jaramillo. Lumen, 2020. 192 páginas. 17,90 euros.

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