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El agua de los cuentos

Por Leire Escalada 24 noviembre, 2016 - 9:04

Laura Ferrero acaba de publicar con Alfaguara "Piscinas vacías", una colección de relatos que ya autoeditados conquistaron a los lectores.

Los cuentos de Laura Ferrero (Barcelona, 1984) tienen algo de habitación oscura en la que se abre una ventana luminosa. Sus personajes son personas corrientes, con vidas ajetreadas, mochilas de recuerdos y, sobre todo, madejas de preguntas. El agua que fluye en esta colección, bautizada Piscinas vacías -autopublicada primero y ahora con el sello Alfaguara-, son destellos, fogonazos, normalmente esos que duelen, y a partir de ellos la autora urde las historias.

En ellas hay una mujer que cuenta una historia de amor a una niña; parejas atenazadas por la rutina; un hombre que escribe un e-mail al pasado; una familia que afronta como puede la muerte; un joven que siempre se choca contra el muro de no-es-para-ti-pero-gracias-por-intentarlo; un abuelo genial ante el paso del tiempo...

Ferrero, periodista y editora, tiene la capacidad de poner el foco en el detalle, en esas heridas que no siempre se ven y a las que tan difícil es darles una imagen: el desamor, la pérdida, la ilusión, el miedo. Ella logra darles esas imágenes, ya sea en forma de taza, de fotografía en un cajón, de piscina vacía o de tostadora estrellada contra una estantería. Y ahí reside la luz de estos cuentos melancólicos, a veces irónicos, y siempre provistos de una gran fuerza narrativa y sensibilidad

Son historias que tocan por dentro, quizá porque a veces funcionan como un espejo empañado en el que mirarse

Su estilo es directo y cuidado, desnudo porque apunta al golpe o a la cicatriz sin titubeos. Son historias que hablan también de la torpeza que se instala en las relaciones, de lo que se calla, de recuerdos que pesan porque ya no hay vuelta de hoja.

Hay retales que faltan en estas historias, como en la vida, y que el lector está invitado a imaginar, porque los relatos son como instantáneas, ese momento crucial (o no) que no debe escapar al objetivo.

La primera vez que Piscinas vacías vio la luz lo hizo a través de la plataforma de autoedición Megustaescribir. Ahora llega a las librerías de la mano de Alfaguara, editorial en la que Ferrero publicará también su primera novela. Prometedora espera. 

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