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¿Quo vadis, PSN?

Por La voz de los lectores 03 octubre, 2019 - 11:41

Carta enviada por Manuel Sarobe Oyarzun.

María Chivite, presidenta del Gobierno de Navarra, durante el pleno parlamentario. MIGUEL OSÉS
María Chivite, presidenta del Gobierno de Navarra, durante el pleno parlamentario. MIGUEL OSÉS

Lo acontecido desde la entronización de Chivite evidencia la sumisión del socialismo navarro al nacionalismo vasco al que debe el cargo.

El episodio más bochornoso se vivió en Huarte, con cuya alcaldía se hizo Bildu merced a la premeditada ausencia del concejal socialista. Entre los protagonistas del mayor acto de cobardía política que se recuerda, el mismísimo presidente del PSN, uno de los suplentes a quienes hubo que cambiar el pañal. Si cuando pintan bastos el primero en darse a la fuga en lugar de asumir su responsabilidad es el líder, ya me dirán ustedes quien va a exigir nada a la militancia de base. Es de suponer que si las próximas elecciones municipales se celebran en verano –pretexto apuntado por el insufrible Alzórriz para justificar la espantada socialista- el PSN renunciará directamente a presentarse en esta localidad.

A la deriva aberchándal de nuestros socialistas se ha sumado inopinadamente la Delegación del Gobierno. Arasti ha renunciado a recurrir ante los tribunales la ilegal exhibición de la ikurriña en los edificios públicos. Recuerden que en la legislatura anterior fueron los jueces quienes, ante la inacción de Barkos, asumieron la defensa de nuestros símbolos. Ahora, con la Abogacía del Estado de campo y playa, ni eso. Si hace unos años nos llegan a decir que el otrora gobernador civil se convertiría en un instrumento más al servicio de la batasunización de Navarra, no lo habríamos creído.

Sorprende también ver a Esporrín de la mano de Bildu en la Mancomunidad o la docilidad con la que los riberos, principales valedores de Chivite, aceptan el escoramiento hacia ese nacionalismo que les niega el agua que tanto ansían o les impone una política lingüística especialmente perjudicial para ellos.

Entristece sobremanera que el portavoz de este Gobierno más cómodo con Bildu que con Navarra Suma sea hijo de Asun Apesteguía, esa heroína a la que el mundo abertzale viene sometiendo a un acoso sin parangón. Y es triste porque sus agresores no descansan. El pasado mes de mayo todavía pintaban en su casa "Apesteguía, la soga está vacía". El mismo mes en el que Asirón nos colaba a una etarra confesa en las listas al Ayuntamiento de Pamplona. En buena hora nos libramos del 'jatorra'. Y el hijo de Asun, innecesariamente irrespetuoso con las víctimas, diciendo que esperan en la senda de la moderación ¡a UPN! Vivir para ver.

El socialismo navarro parece haber enloquecido. Descorazona la ausencia de toda voz crítica con este travestismo ideológico a cambio de un puñado de cargos. Cortoplacismo suicida. El nacionalismo vasco ha encontrado definitivamente en la izquierda un inagotable filón de tontos útiles. Y es que, nada cabría objetar a un entendimiento entre socialistas y nacionalistas si no fuera porque son siempre estos últimos quienes se llevan el gato al agua. Ya ha advertido Barkos que lo que ahora toca es consolidar lo hecho por el fracasado cuatripartito. Causa vergüenza ver a Uxue apuntando o corrigiendo a una Chivite que se cree presidenta.

No ha acertado el PSN con sus secretarios generales. No lo hizo con Urralburu ni con Otano. Tampoco con Jiménez. Pero todavía menos con una Chivite cuya entrega al nacionalismo anexionista, además de causar un enorme roto a un PSOE, pone el peligro la milenaria Navarra soberana. Y a esta capitulación la llaman centralidad.

El nacionalismo vasco, entretanto, no cabe de gozo. No es para menos. Tras la debacle del cuatripartito nadie imaginaba que la ambición sin límites de una aventurera de la política acabaría dinamitando todos los puentes entre los constitucionalistas y permitiría a Geroa Bai controlar el Gobierno de Navarra desde dentro y a Bildu desde fuera. La irreconocible Txibite a la que niegan el saludo las víctimas de ETA se enfrenta a la Chivite antaño fiel a los principios socialistas. Enhorabuena Barkos -¡buen viaje Martínez!-, enhorabuena  Araiz. ¿Quo vadis, PSN?

Carta enviada por Manuel Sarobe Oyarzun.

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