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Ganaderos, los monstruos del cambio climático

Por La voz de los lectores 12 agosto, 2019 - 12:43

Carta al director enviada por Pello Sarratea Sanzberro.

Granja bovina. PABLO LASAOSA
Granja bovina. PABLO LASAOSA

Soy un ganadero de 25 años. Desde hace tiempo leo y escucho noticias en referencia al daño que conlleva la producción de carne en el medio ambiente y que es uno de los mayores causantes del cambio climático. Llevo 6 años como ganadero y, por mi falta de experiencia y conocimiento, quizás hasta el momento he dejado de lado estas consideraciones, pero hasta aquí hemos llegado. 

El día 8 de agosto varios medios de comunicación informaban sobre la ultima recomendación que hacía la ONU, pidiendo cambiar nuestros hábitos alimenticios. Y ese cambio pasa por consumir menos carne para reducir el impacto del cambio climático.

No vamos a decir que la ganadería no contamina nada, pero tampoco estamos dispuestos a que nos hagan únicos responsables. Atacar la ganadería en nombre del cambio climático es no mirar todo el problema real.

Cabe mencionar que la ganadería lleva muchísimos siglos con nosotros, no así por ejemplo la revolución industrial, su historia cuenta con unas pocas décadas. Es sobradamente conocido que el mayor avance del cambio climático empieza junto con el avance de la industria. Respecto a eso, nadie comenta nada.

¿Y qué me decís de la industria del ocio? Los coches formula uno, las motos de carrera, el transporte que utilizamos para irnos de vacaciones, los aviones que cogen los integrantes de la ONU para dar conferencias... ¿Todo esto no contamina o no repercute en el cambio climático? Todos estos ejemplos no son necesarios para la supervivencia del ser humano.

Quizá habría que bajar el consumo de estos productos, y no centrarse en que la ganadería es la más perjudicial para el clima, un gremio que se encarga de alimentar al mundo. Pero claro, nadie queremos renunciar a nuestro bienestar personal.

Es verdad que el ser humano puede sobrevivir comiendo solo vegetales, pero somos omnívoros por naturaleza, no hay más que ver nuestra dentadura o la longitud de nuestro intestino. La ingesta de carne es necesaria para las personas, es el alimento que más aporte proteico nos proporciona. Hay estudios que constatan el crecimiento y el desarrollo del cerebro humano con el comienzo de la ingesta de carne. Por lo tanto, el comer carne trajo la evolución del ser humano. 

Esta claro que hay que ir a una ganadería más sostenible, respetuosa y responsable con el medio ambiente, todos debemos ser corresponsables. Por lo tanto, creo que la cuestión no es bajar el consumo de carne, si no cambiar ese consumo de carne. Cambiarlo como bien dice la ONU a ganaderías más sostenibles, ganaderías extensivas donde el ganado pasta y aprovecha los recursos de su entorno sin sobre explotarlos. Buen ejemplo de ello lo tenemos en Navarra, en gran parte de España y, estoy seguro, que en muchos más lugares del planeta. 

Por ello, creo que la clave está en informarse bien de donde viene el producto, consumir un producto cercano como los famosos “Km 0”, acercarse a las ganaderías, preguntar, curiosear... Los ganaderos no tenemos miedo a que la sociedad quiera conocer nuestro trabajo y nuestra manera de producir, todo lo contrario, estamos orgullosos de ello.   

Agradecería un poco de respeto hacía nuestro trabajo, una visión más abierta y un poco más de conocimiento sobre el tema.

Carta de Pello Sarratea Sanzberro, ganadero de vacuno, equino y porcino.

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