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¿Es la «Banca pública navarra» otro caballo de Troya del PNV?

Por La voz de los lectores 12 abril, 2019 - 22:38

Carta enviada por Arantxa Aguirre Martín, periodista. 

Asamblea general anual de la Eurorregión Nueva Aquitania-Euskadi-Navarra con Uxue Barkos, Iñigo Urkullu y Alain Rousset (25). IÑIGO ALZUGARAY
Asamblea general anual de la Eurorregión Nueva Aquitania-Euskadi-Navarra con Uxue Barkos, Iñigo Urkullu y Alain Rousset (25). IÑIGO ALZUGARAY

Hay quien acusa al nacionalismo de pre-moderno. Y sus  razones tiene. Pero en realidad es más posmoderno que los cambios de pañales de los mellizos Iglesias. Los nacionalistas vascos tienen claro que lo que importa no es la verdad sino lo que se acepte como verdad. Repetir mil veces algo que no es cierto no lo hace real... pero por puro cansancio, lo vuelve una «opinión aceptable», aunque solo sea porque no queremos que nos den la tabarra más. Así es como muere el mundo, no con un colapso sino con un «venga vale».

Cuando en 2015 el cuatripartito formó gobierno en Navarra, incluyó la banca pública en su acuerdo programático, comprometiéndose a «realizar en el primer año de la legislatura un informe que analice las posibilidades de recuperar una institución financiera pública en Navarra». «Recuperar» en español de toda la vida significa «volver a tomar o adquirir lo que antes se tenía». En español posmoderno significa «quiero mangonear una caja de ahorros». Es una de las cosas fantásticas del posmodernismo: lo que estaba mal de la «vieja política» eran sus usufructuarios, si los cambiamos, ya estamos en una beatífica «nueva política».

Pero esta vez la cosa no acaba en la hipocresía habitual... hay algo que se rumorea tanto en Bilbao como se calla en Pamplona. Y como en esas series suecas donde la trama se lía porque a los protagonistas hay que sacarles las palabras con sacacorchos, el silencio les está torcierdo el «plan», o como dice Ortuzar, «la agenda vasca».

En 2017 el Gobierno de Navarra cumplió su promesa y sacó a concurso dos estudios sobre la viabilidad y conveniencia de una banca pública en Navarra. El estudio de opinión entre 27 agentes diferentes, elaborado por Bizilan, concluyó que apenas una minoría veía necesaria una banca pública. Pero ¿qué más da?, pensaría la presidenta, la mayor parte de la sociedad navarra tampoco siente la necesidad de ser gobernada por un cuatripartito... y aquí estamos.

Poco después de la publicación de los resultados de los estudios, ya en 2018, Attac Navarra-Nafarroa publicó un manifiesto «por una banca pública en Navarra», justificando la medida -y la territorialidad- con que el artículo 56 de la Ley de Amejoramiento del Fuero de Navarra establece en su letra e) que las Instituciones de crédito corporativo, público y territorial son competencia exclusiva de la Comunidad Foral de Navarra.

En noviembre de 2018, Izquierda-Ezkerra presentaba en el Parlamento Foral una resolución «urgiendo a crear una banca pública» que era apoyada por sus socios del cuatripartito, Geroa Bai, Bildu y Podemos-Orain Bai. En opinión de I-E, esta entidad pública  «pondría fin a ese oligopolio bancario que sigue sangrando a las clases trabajadoras». Perdónalos Señor porque no saben de lo que hablan. El PNV, que nunca le hizo ascos a tales sangrados, nunca apoya nada inocentemente. Es más, si tiene tanto interés ahora en la banca pública es porque le tiene echado el ojo a la yugular de las pensiones...

Según los últimos cálculos para el 28-A, Pedro Sánchez podría gobernar sin los nacionalistas, pactando con Podemos, Compromís, Coalición Canaria... y PNV. ¿No habíamos dicho que sin nacionalistas? Bueno, parece que no del todo, y que estos darían el apoyo necesario, como siempre, a cambio de algo y en esta ocasión de algo bastante gordo.

No olvidemos que las protestas de pensionistas han sido más intensas en el País Vasco que el cualquier otro sitio y que tanto Ortuzar como Egibar empezaron hace ya un año a dar la matraca con reclamar al Estado la competencia de gestión de la pensiones. Estamos hablando de romper la caja de la Seguridad Social, sí, de algo tan gordo como eso, ¿por qué si no Egibar se pondría a defender las pensiones públicas contra las privadas contra todo pronóstico? Pues porque el plan que se murmura por Bilbao es una nacionalización vasca bajo la forma de una privatización. O, para que lo entiendan los señores de I-E, una privatización vestida de euskaldunización. Para que lo entiendan en Podemos: Bolsonaro vestido de nesquita.

Sánchez ya empezó el «proceso», anunciando la contribución obligatoria a fondos privados en algunos sectores. La pensión solidaria actual se compensaría así con una pensión «por capitalización» con los intereses que dieran las nuevas contribuciones a planes privados. Ortuzar lo dijo no hace mucho: es un proceso. En Euskadi ese fondo complementario sí podría estar gestionado por la CAV sin que Sánchez se viera sometido a la presión de sindicatos y partidos de izquierda que no quieren ver rota la caja común de la Seguridad Social... pero con el tiempo -que pasa tan rápido- esas aportaciones se convertirían en la parte del león. Y ya estarían en Euskadi.

Pero en estas cosas del capital, el tamaño importa. Gestionar una caja de Seguridad Social propia es más difícil con menos población, sobre todo con una población envejecida como la vasca, a no ser... que  se hiciera una caja común con Navarra. Y además haría falta un entramado financiero propio. Para lo que haría falta... ¡Bingo! ¡¡Una banca pública navarra!! ¡¡Qué casualidades tiene la vida!!

Si alguna vez nos preguntamos qué iba a pasar con los deseos de unirnos a la CAV, aquí tenemos la respuesta. Con Seguridad Social conjunta la unión política «vendría sola», el cepo se cerraría por sí solo en una generación y la suerte de Navarra estaría condicionada para siempre desde ese edificio tan estrechito y broncíneo de Bilbao donde se piensan siempre cosas tan retorcidas.

Carta enviada por Arantxa Aguirre Martín, periodista. 

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