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Podemos en Navarra: autocrítica para seguir hacía adelante

Por La voz de los lectores 18 abril, 2019 - 10:16

Carta enviada por Eduardo Santos, secretario general de Podemos en Navarra, y Mikel Buil, candidato a la presidencia de Navarra por Podemos. 

 

Idoia Villanueva, Mikel Buil y Ione Belarra, senadora, parlamentario y diputada de Podemos en Navarra. MIGUEL OSÉS
Idoia Villanueva, Mikel Buil y Ione Belarra, senadora, parlamentario y diputada de Podemos en Navarra. MIGUEL OSÉS

Una de las cosas que más nos ha llamado la atención en nuestra corta andadura política fue cómo se trató de etiquetar a Podemos-Ahal Dugu. Inmediatamente a nuestra aparición desde la calle hacia el espacio público, los taxonomistas periodísticos de toda clase trataron de inventarse conceptos donde cupiera la radicalidad democrática de un movimiento de gente que no sólo había revolucionado el tablero, sino que, para sus desesperación, venían para quedarse porque habían abierto una vía tremenda para la participación política, barriendo tópicos entre los que se encontraba sin ninguna duda la desafección de la ciudadanía hacia la política. Nuestra aparición demostró que si había algo que decir, había alguien que te escuchaba y alguien que se movilizaba. Los eternos mensajes de impotencia y derrotismo temblaban ante el grito de miles de gargantas coreando que si se puede.

Pacientemente la araña de la reacción comenzaba a tejer su tela. Pacientemente todo lo rompedor quedaba apartado mientras se nos llamaba “nueva política” a nosotras, que jamás habíamos reclamado otra cosa que hacer política a secas, política humana. Pero inmediatamente, ese concepto de nueva política fue tomando tintes peyorativos a medida que se empezaba a comparar el comportamiento de Podemos-Ahal Dugu con el de otras fuerzas. Era y es habitual que un tertuliano, una columnista empiecen con un “estos de la nueva política que venían a….pues resulta que….”, como si en algún momento hubiéramos prometido la perfección moral. Como si en algún momento hubiera estado a nuestro alcance. Se nos acusaba, se nos acusa, de ser Savonarola en un mundo corrupto, y como Savonarola, nuestro destino natural es la misma hoguera que los herejes a los que denunciamos.

Así se relativizaba la corrupción del Partido Popular y del PSOE con un “todos son iguales” que la derecha necesita para desmovilizar la ilusión y seguir gobernando. Así se reforzaba aquel mensaje de Mariano Rajoy de que la corrupción es humana. Y como qué le vamos a hacer, si esto es inmutable. Ya, y tal vez lo sea. Pero Podemos-Ahal Dugu no nació para ser conformista. Podemos-Ahal Dugu no nació para decir que sus militantes eran perfectos y perfectas. Podemos-Ahal Dugu no nació para prometer que no habría corrupción y que el paraíso en la tierra estaba a punto de materializarse tras el repentino advenimiento de la dictadura de la virtud.

La denominada “nueva política” no nacía libre de peligros, pero sí nacía con el firme propósito de afrontarlos, de no callarse por mera conveniencia, ni por siglas. Nada hay tan revolucionario como la verdad. Pero en el camino nos hemos encontrado con muchos límites y hemos cometido errores. Los hemos cometido cuando creíamos que nos iban a entender, porque no callábamos, cuando pensamos que nos iban a creer, porque no mentíamos, cuando pensábamos que la democracia se iba a poner de nuestro lado, porque qué otra cosa puede hacer una persona demócrata. Nos hemos equivocado cuando confiamos ciegamente en algunos compañeros y compañeras. Nos hemos equiovcado con la fe y con la razón.

Nos hemos equivocado tanto y tantas veces como portadas, artículos de opinión, conversaciones de ascensor, de bar, de cuadrilla, nos han sacado para decirnos, ¿qué estáis haciendo? Porque lo tenemos que decir alto y claro, la responsabilidad es nuestra y en política no hay excusas. No hay balbucientes peticiones de perdón. Lo que hay es responsabilidad. Y si lo hacemos mal, lo decimos. Y si, en Navarra hemos dado verguenza ajena hasta un punto tan doloroso que nos costaba reconocernos a nosotros mismos, a nosotras mismas, en esa imagen que el espejo nos devolvía todas las mañanas. Y más allá de eso, y más importante todavía, nos ha costado tremendamente llevar cada mañana el peso de una confianza a la que le devolvíamos semejante imagen de discordia y de división, la hubiera o no.

La imagen de una pelea por la visibilidad, nosotras , muchas de las que nunca quisimos estar en nada. Y lo tenemos que decir. Tenemos que pedir disculpas a la sociedad navarra. Porque hemos fallado en cosas que para nosotras eran esenciales. Y porque queremos que quede claro que un resultado electoral, sea el que sea, no lava nuestros errores pasados ni nuestras miserias. Si algo podemos decir solamente es que hemos aprendido mucho del sufrimiento de esta época y que desde luego hemos puesto todo de nuestra parte para que no se rompiesen las costuras del cambio político y social de Navarra. Desde ese aprendizaje, desde ese sufrimiento. Sólo podemos decir que hemos madurado muchísimo. Y que seguiremos asumiendo públicamente lo que hagamos mal, aunque sea contra todas las reglas de la “vieja política”. Porque en el fondo, como hemos dicho en más de una ocasión, sólo es la ciudadanía la que juzga.  

Carta enviada por Eduardo Santos, secretario general de Podemos en Navarra, y Mikel Buil, candidato a la presidencia de Navarra por Podemos. 

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