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Sardinillas

Por Juan Iribas 14 enero, 2016 - 22:10

He de reconocer que me ha pillado el toro. Lunes, ocho y pico de la tarde, y con más aburrimiento que hambre he abierto la nevera.

Me he dado de bruces con cuatro cosas mal contadas. ¿Qué ceno? ¿Pasta fresca? ¡Qué pereza ponerme a cocerla ahora! ¿Huevo frito, tortilla, huevo duro, escalfado o pasado por agua? Tampoco. ¿Y si abro una lata de sardinillas? Mi mente y mi paladar no recuerdan la última vez que me zampé una de ellas, así que debo repetir la experiencia…

En el envase se ve un barco faenando, el año 1884, fecha en la que se fundó la empresa, y una mujer empacando las siete o diez unidades minúsculas que contiene. Abro la lata y…, sorpresa, me tropiezo con un papelito: “Envasado por Luisa Romar”. Reconozco que el mensaje me asombra, me agrada, hace volar mi imaginación y hasta me obsesiona.

¿Quién será esta Luisa Romar? ¿Una empleada nacida en La Coruña que lee a Manuel Rivas, compra La voz de Galicia y celebra los goles del Deportivo? ¿Tendrá varices por culpa de sus ocho horas diarias de pie? ¿Conciliará? ¿Se recogerá el pelo con unas horquillas? Voy a Google, que todo lo sabe, y tecleo en el cajetín infinito ese nombre y ese apellido. Nada. Ni rastro. Si no aparece en el buscador, para qué voy a tratar de dar con ella a través de Facebook, Instagram, Twitter…

Luisa Romar, Luisa Romar, Luisa Romar… En los ‘títulos de crédito’ de la lata aparece un número de teléfono; lo marco. ¿Se puede saber qué hago yo, editora en una multinacional, camarera en BBC y estudiante de alemán en mis escasos ratos libres, pidiendo al amable telefonista de la centralita que me pase con Atención al Cliente?

-Estoy buscando a Luisa Romar.

-Luisa Romar, Luisa Romar… ¿Luisa Romar? No, aquí no trabaja ninguna Luisa Romar.

-¿Sabe qué pasa? Acabo de abrir una lata de sardinillas de su marca y me he encontrado un papel: “Envasado por Luisa Romar”. Sé que quizá le extrañe mi llamada, pero me puede la curiosidad.

-Siento no poder ayudarla.

-Entonces, ¿por qué aparece ese nombre?

-¿Y por qué no iba a aparecer?, me contesta el galleguiño.

Cuelgo y termino la última sardinilla mirando al infinito y pensando quién será esa persona que se llama como yo, Luisa Romar.

Ideación de Sardinillas

Este relato se me ocurrió mientras abría una lata de sardinillas y me daba de bruces con un mensaje en su interior: “Envasado por Luisa Romar”.

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