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Querer y no poder no es suficiente

Por José Javier Iso 20 noviembre, 2019 - 17:38

El Anaitasuna salió derrotado en su enfrentamiento de rivalidad ante el Balonmano Logroño por 24-29, más debido a los errores propios que a los méritos del contrario

Tiempo muerto del Anaitasuna en el partido ante el BM Logroño de liga asobal. Navarra.com
Tiempo muerto del Anaitasuna en el partido ante el BM Logroño de liga asobal. Navarra.com

El Anaitasuna salió derrotado en su enfrentamiento de rivalidad ante el Balonmano Logroño por 24-29, más debido a los errores propios que a los méritos del contrario. Los locales estaban obligados a ganar para recuperar lo perdido en la pista del Sagunto la semana anterior. La derrota les había dejado en una situación delicada, a dos puntos del descenso, aunque en esta situación se encuentran varios equipos.

El partido, de salida, se veía complicado por la superioridad si queremos del rival. Una superioridad que se presume en plantilla y si cabe en presupuesto, pero que no lo es tanto a la hora de jugar en la catedral. El Anaita salió bien plantado y jugó bien ante durante gran parte del primer tiempo.

Supo enderezar un marcador que se le ponía en contra e incluso remontarlo en los minutos finales del primer tiempo. Al descanso un 14-14 dejaba esperanzas aunque con muchas dudas para lo que podía venir.

Las dudas se resolvieron en los primeros minutos del segundo tiempo. Los riojanos salieron a por el partido y no necesitaron mucho para marcar, dominar y marcar la pauta de lo que quedaba por delante.

Les bastó con saber aprovechar los fallos locales, contraatacar con eficacia e ir abriendo un hueco insalvable cada vez màs para los anaitasunistas. A esto hay que sumar tres intervenciones claves de Sergey Hernandez que bajaron la moral a sus antiguas compañeros.

No es una sorpresa que el Logroño se lleve los puntos. Es como decíamos superior hoy por hoy al Anaita y lo demostró. Pero no lo demostró por gran superioridad sino que más bien lo que vimos quedó en un partido muy discreto de los riojanos a los que les resultó más que suficiente saber aprovechar los fallos locales.

El equipo de Iñaki Aniz no supo parar en defensa a las torres rivales, pero no debió darles tantas facilidades a la hora de robar balones. No estuvo y no supo salir a parar los lanzamientos exteriores y al final se vieron incapaces de parar a un equipo que le bastó con mantener el tipo conforme avanzaban los minutos. 

El juego anaitasunista estuvo a falta de acierto de jugadores claves. Goleadores que en otras tardes marcan diferencias. Faltaron los goles de Chocarro, de Semedo y de otros que se quedaron cortos a la hora del lanzamiento. 

Sólo nos queda para el recuerdo de este partido ver la progresión de un jugador local, joven, con ganas y que se convirtió en la revelación del encuentro como lo es Ander Izquierdo. Partidazo el suyo y esperemos que de él se contagie el resto que lleva más años y en muchos casos están muy lejos de seguir su buen hacer.

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