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Blog / Balonmano de casa

Prisas y relajación, malas consejeras

Por José Javier Iso 21 diciembre, 2020 - 19:13

Anaitasuna deja escapar un punto ante el BM. Sinfín, pesea tener una renta de siete goles a su favor (28-28).

El Helvetia Anaitasuna se enfrenta al Sinfín Santander en Pamplona. PABLO LASAOSA
El Helvetia Anaitasuna se enfrenta al Sinfín Santander en Pamplona. PABLO LASAOSA

Los pronósticos eran totalmente favorables para los anaitasunistas. Recibían a un equipo al que superaban en 10 puntos en la tabla. Se jugaban un puesto en la copa del Rey y contaban con el apoyo del público que volvía a las gradas. A pesar de todo, “batacazo” en los últimos 18 minutos.

El equipo salió con fuerza a por el partido. Lo hizo bien a lo largo del primer tiempo, Consiguió una renta muy cómoda de hasta 7 tantos, aunque al descanso se retirara con un 16-11.

Una defensa dura y bien plantada, con un Bols bajo los palos espectacular, daban un buen recital de balonmano y goles que dejaban al rival con muy pocas opciones.

A pesar de la suculenta ventaja, hay que reseñar que el equipo, no obstante, pecó de precipitación. A lo largo de los primeros treinta minutos se perdieron muchos balones. Tenemos contabilizados al menos hasta un mínimo de 10. Quizás ahí se perdió la oportunidad de haber dejado sentenciado el partido.

El segundo tiempo comenzó con las mismas sensaciones del primero. Volvió la ventaja de 7 tantos y todo parecía controlado.

Bols de nuevo, en su papel de salvador, desbarató los ataques visitantes para poco después dejar su sitio a M.Cancio.

Lo que ocurrió a partir de los 12 minutos de este segundo tiempo es difícil de explicar. El equipo dejó de tener efectividad. 7 minutos sin marcar, el contrario redujo el tanteador a 3 y obligó a Quique Domínguez a pedir tiempo muerto. Reacción del equipo durante 4 minutos y vuelta a lo mismo.

Hay que valorar también que el Sinfín mejoró la defensa, y sobre todo su portero que se convirtió en una pared infranqueable para los anaitasunistas.

Al final del partido no le faltó emoción. Demasiada sin duda , ante unos espectadores que no se creían lo que veían. Y menos cuando el conjunto cántabro logró empatar a 27 y dar la vuelta al marcador con el 27-28.

Las paradas de Bols, que volvió bajo los palos, deteniendo un 7 metros y dos nuevas paradas milagrosas no fueron suficientes para retener los dos puntos, pero al menos aseguró uno.

El final tuvo también una coincidencia. La última jugada era para el Anaita con una contra. Un jugador defensor estaba dentro del área de los 6 metros, impidiendo el lanzamiento navarro, pero los árbitros no le dieron validez porque en ese momento tocaba la bocina. Todo pudo haber cambiado en ese instante.

La afición despidió al equipo con una cerrada ovación. No es para menos. La primera parte de la liga ha sido buena en líneas generales. Ha faltado poner la guinda al pastel. Un puesto en la copa se lo ha merecido pero las prisas en el juego de la primera parte, la relajación, o no sabemos qué pasó en la cabeza de los jugadores, lo cierto es que se escapó lo conseguido hasta ese momento.

Ahora toca descansar hasta febrero. Confiemos que el equipo vuelva en la misma línea que ha tenido hasta ahora o mejor si es posible.

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