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La tricolor inconstitucional

Por Javier Aliaga 13 abril, 2017 - 22:33

Proponemos un hecho histórico para que el lector adivine si se trata o no de una falsedad.

14 de abril de 1931, Puerta del Sol, el teniente Pedro Mohino encaramado en un camión, empuñando la bandera republicana y rodeado de una masa enfervorizada.
14 de abril de 1931, Puerta del Sol, el teniente Pedro Mohino encaramado en un camión, empuñando la bandera republicana y rodeado de una masa enfervorizada.

Verdadero o falso:

La II República adoptó en 1931 la misma bandera que había sido oficial en la primera República.

LA PRIMERA REPÚBLICA

El 11 de febrero de 1873, reunida la Asamblea Nacional en sesión conjunta de Congreso y Senado, se lee el manifiesto de Amadeo I de España renunciando a la Corona de España. Atrás deja poco más de dos años de reinado y un país en el caos, arruinado por la guerra de Cuba y con la tercera guerra carlista en curso. La Asamblea acepta la renuncia y aprueba la propuesta de Pi y Margall (Francisco) «La Asamblea Nacional asume todos los Poderes y declara como forma de Gobierno la República, dejando a las Cortes Constituyentes la organización de esta forma de Gobierno.» Es difícil comprender cómo aquella Asamblea Nacional, con mayoría de monárquicos, se dejó embaucar por una minoría republicana.

El 3 de enero de 1874, el capitán general de Madrid, Pavía, ordenó a la tropa disolver las Cortes, los soldados entraron en el edificio pegando tiros a lo Tejero, y expulsaron a la fuerza a los diputados. La primera Republica, había durado 11 meses en los que se habían sucedido 4 presidentes del poder ejecutivo. Además de las guerras heredadas del monarca saboyano, había estallado el conflicto cantonal. En este periodo hubo partidarios para el cambio de una franja roja de la bandera, por el color morado, pero la propuesta no llegó a cuajar.

El color morado de la bandera tricolor se ha asociado erróneamente al Pendón de Castilla –a los comuneros-. En realidad el color de éste era el carmesí, que al ser expuesto a la radiación solar, cambió de tonalidad a morado. Sea lo que fuere, desde la primera República la tricolor ondeó en casinos y ateneos republicanos de tendencia federal.

EL ADVENIMIENTO DE LA II REPÚBLICA

Maura (Miguel) –quien fuera el ministro de la Gobernación de la II Republica- puntualiza sobre la bandera en “Así cayó Alfonso XIII” «Habíamos acordado en el Comité republicano que no se cambiaría la bandera para evitar innumerables complicaciones que esta clase de pleitos llevan siempre consigo.» Pero el Comité se encontró que las proclamaciones que se iban sucediendo en las ciudades españolas, se izaba sistemáticamente la bandera tricolor. La más temprana fue Eibar, en la madrugada del 14 de abril de 1931, tras formarse el ayuntamiento, se izó la bandera proclamándose la II República.

Sin embargo, donde la bandera tricolor adquirió un protagonismo especial fue en Madrid, por ser un fenómeno de origen popular y completamente imprevisto. Pla (Josep), cronista por excelencia, de la proclamación de la II República en Madrid, describe con asombro, para la “Veu de Catalunya” la eclosión de banderas republicanas por doquier: «A las tres de la tarde del día 14 se izó en Madrid la primera bandera republicana, que tremoló sobre el Palacio de Comunicaciones. Esta bandera produjo un movimiento general de curiosidad que se convirtió en un estallido de entusiasmo al conocerse que representaba realmente lo que simbolizaba, o sea, la toma del poder por parte del Gobierno provisional […] Las banderas republicanas se hicieron más y más espesas […]»

Pla en su libro “Madrid. El advenimiento de la República”, publicado dos años más tarde, describe la profusión de banderas con más detalle: «Constato la llegada al centro de la ciudad de oleadas y más oleadas populares provenientes de los suburbios. En todas las calles que convergen hacia el centro de Madrid, el número de banderas republicanas va en aumento. ¿Estaban tal vez escondidas? ¿Las hicieron tal vez en un santiamén?»

De las fotos de aquel Madrid, que podemos encontrar en las hemerotecas, una de las más significativas es la del teniente Mohino (Pedro), encaramado en un camión, blandiendo la bandera tricolor y rodeado de una masa enfervorizada con el cambio de régimen. Representa el apoyo de un oficial del Ejército a un acontecimiento insólito, de origen civil. Hasta la fecha, todos los cambios de régimen habían sido provocados por la fuerza militar. Aquel día, de forma incruenta, se produjo el cambio a una república, que fue la admiración de todo el mundo.

Cuando el Comité revolucionario llega en coche al Ministerio de la Gobernación en la Puerta del Sol, después de haber sorteado una marea humana que les impedía avanzar, lo describe Maura: «En el balcón principal, con gran asombro mío, ondeó la bandera republicana. Eran Rafael Sánchez Guerra y el que iba a ser mi subsecretario Manuel Ossorio Florit, que habían entrado por una puerta de la calle de Pontejos y, al ver que llegábamos, se apresuraron a izar la bandera». Parece ser que la bandera a la que hace referencia Maura, fue la que había empuñado el teniente Mohino.

De noche, cuando don Alfonso ya había salido en coche hacía Cartagena para embarcarse con destino a Marsella; dentro del Palacio Real, quedaba el resto de su familia, la Reina haciendo las maletas. Pla describió para la “Veu de Catalunya”, el drama real en los siguientes términos: «Su hijo mayor, muy enfermo, oía el rugir de la multitud enloquecida y febril. Todo Madrid era una calderada de gritos y canciones, de vivas y mueras, de oleadas humanas que pasaban. El Palacio custodiado en su interior, no tenía fuera ningún guardia […] otros contemplaban –curiosos- con aire melancólico el gran Palacio que ha sido la tumba de los Borbones de España. Encima del balcón de la fachada el pueblo había colgado atada a una caña, una bandera republicana, hecha deprisa y corriendo, con harapos de suburbio miserables».

El negoci és el negoci. Anuncio publicado en “La Vanguardia” al día siguiente de la proclamación de la II República, el 15 de abril de 1931.

El decreto que oficializó la bandera tricolor tuvo que esperar 13 días más, se publicó el 28 de abril de 1931 en la Gaceta de Madrid (Núm. 118). La primera parte del este decreto, es un ejercicio literario, en el que da como hecho consumado el cambio de bandera, por ser una voluntad popular, en ningún modo por ser una decisión del Gobierno provisional. Lo cual evidencia que el Comité no era partidario del cambio de la enseña nacional: «[…] En pocas horas, el pueblo libre, que al tomar las riendas de su propio gobierno proclamaba pacíficamente el nuevo régimen, izó por todo el territorio aquella bandera, manifestando con este acto simbólico su advenimiento al ejercicio de la soberanía[…]

»El Gobierno provisional acoge la espontánea demostración de la voluntad popular, que ya no es deseo, sino hecho consumado, y la sanciona. En todos los edificios públicos ondea la bandera tricolor. La han saludado las fuerzas de mar y tierra de la República; han recibido de ellas los honores pertenecientes al jirón de la Patria. Reconociéndola hoy el Gobierno, por modo oficial, como emblema de España, signo de la presencia del Estado y alegoría del Poder público, la bandera tricolor ya no denota la esperanza de un partido, sino el derecho instaurado para todos los ciudadanos […]».

El decreto hace referencia al color morado y al Pendón castellano, sin citarlo expresamente: «Hoy se pliega la bandera adoptada como nacional a mediados del siglo XIX. De ella se conservan los dos colores y se le añade un tercero, que la tradición admite por insignia de una región ilustre, nervio de la nacionalidad, con lo que el emblema de la República, así formado, resume más acertadamente la armonía de una gran España».

Finalmente, describe físicamente la bandera: «[…] estarán formadas por tres bandas horizontales de igual ancho, siendo roja la superior, amarilla la central y morada oscura la inferior. En el centro de la banda amarilla figurará el escudo de España, adoptándose por tal el que figura en el reverso de las monedas de cinco pesetas acuñadas por el Gobierno provisional en 1869 y 1870». Unos meses más tarde, en diciembre de 1931, se aprobó la Constitución republicana que define, la bandera por primera vez en una Carta Magna española, en el “Titulo Preliminar”, artículo primero: «La bandera de la República española es ROJA, AMARILLA Y MORADA»

RESPUESTA A LA PREGUNTA

La Primera Republica española no llegó a cambiar la bandera, el hecho inicial que se propone, es falso.

Como información para aquellos que se empeñan en menospreciar nuestra democracia -emanada de la Constitución de 1978-, y que enarbolan libremente la bandera tricolor pensando que la II República fue el paradigma de la libertad, hacer lo propio en aquella época con la bicolor estaba prohibido.

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