Blog / El espejo de la historia

RTV Navarra: entre todos la mataron

Por Javier Aliaga 11 diciembre, 2018 - 10:20

La vergonzosa “okupación” del espacio radioeléctrico navarro con las señales de EiTB que ha perpetrado el cuatripartito, nos obliga a rememorar cómo y por qué no llegó a emitir el Ente Público de la RTV Navarra.

Fermín Goñi Director General del Ente Público RTV Navarra que nunca llegó a emitir y el logotipo de la televisión.
Fermín Goñi Director General del Ente Público RTV Navarra que nunca llegó a emitir y el logotipo de la televisión.

Durante la presidencia en el Gobierno foral de Gabriel Urralburu (PSN-PSOE) –condenado a 11 años de prisión por el cobro de comisiones-, el Parlamento aprobó la Ley Foral 16/1985, de 27 de septiembre, para la creación del Ente Público Radio Televisión Navarra (RTV Navarra).

Seguidamente se formó un Consejo de Administración de 11 miembros con representación proporcional al arco parlamentario. El establecimiento del ente era un requisito legal para la asignación de una frecuencia a la televisión autónoma o tercer canal, que era lo que permitía la tecnología de la época.

El proyecto encontró el rechazo del sector navarrista, al suscitar dos recelos: por un lado, el pacto que habían acordado, en la legislatura anterior, PSOE y el grupo nacionalista para que la televisión de Navarra difundiese la señal de la cadena de televisión vasca ETB –que ya se veía “alegalmente” en algunas zonas de Navarra-; por otro, el discutible nombramiento, en marzo de 1986, del periodista pamplonés Fermín Goñi como Director General del Ente Público, quien reconocía abiertamente «sé muy poco de televisión».

Ciertamente sus “meritos” no eran propios de un baremo profesional: según Francisco Zamora era «intimo amigo de Gabriel»; mientras que Manuel Bear fue más explicito «según confesión propia consiguió el puesto en la mismísima boda del Presidente»

De este modo RTV Navarra inició su andadura con dos personas en nómina, Fermín Goñi como director y su secretaria, con una sede -en alquiler- en la octava planta del Edificio Singular de Pamplona. Desde el inicio, los gastos fueron el caballo de batalla de los críticos al proyecto, entre ellos, Diario de Navarra (DN) que lanzó una implacable campaña contra el ente.

Así en su ejemplar del 19/10/1986 publica un artículo, firmado por “J.”, pormenorizando los 42,6 Mptas. del presupuesto del ente para 1987, con el subtítulo «El sueldo del Director General va a ser superior al del presidente del Gobierno de Navarra, consejeros y presidente del Parlamento de Navarra».

El apartado de “Gastos varios”, redenominado por el articulista, como «Gastos suntuarios» incluye: Atenciones sociales y protocolo 0,4 Mptas.; Viajes oficiales del Director General 1 Mptas.; Estudios y proyectos 25 Mptas. El presidente del Consejo de Administración, Lizarbe, desmintió a “J.”: el sueldo del director era de 4,7 Mptas. como el de cualquier director general del Gobierno.

Días más tarde, Goñi compareció ante la Comisión de Control del Parlamento, en la que informó sobre una encuesta, «más del 82% de los navarros» eran partidarios de una televisión propia; comunicó también que otros tres estudios habían sido contratados. El coste de todos los encargos -12 Mptas.- fue calificado por Del Burgo (PDF) como excesivo, criticando el «acuerdo precipitado» para conectar con ETB.

Pasaron los meses y en mayo de 1987, DN arremete contra el ente con un artículo titulado «Una cosa mal hecha: El Ente Público RTV Navarra», firmado por Aritzona haciendo un balance de la gestión de Goñi en la legislatura próxima a concluir. Califica el presupuesto del año de «Un despilfarro sin pies ni cabeza», y los estudios encargados por el Director General, al que tilda de incompetente, «no sirven para nada»; remata con «ha sido una tomadura de pelo».

Las elecciones no cambian el panorama político, en octubre de 1987 Urralburu accede automáticamente a la presidencia del Gobierno, por ser el candidato del partido con más escaños y no haber mayoría suficiente.

El 25/11/1987 Goñi compadece en la Comisión de Control parlamentaria, Marcotegui (UPN) le recuerda lo poco que se había hecho desde su nombramiento, preguntándole si piensa dimitir a tenor de las recientes declaraciones de Urralburu –había dicho que RTV Navarra no era prioritaria- ; el director responde no sentirse desautorizado «él quiere una televisión buena y barata, como la quiero yo y la queremos todos». Para finalizar se compromete a presentar, antes de fin de año, un proyecto de puesta en marcha del canal televisivo con un coste de 912 Mptas.

El primer gran revés del ente tiene lugar el 21/12/1987 en el Pleno del Parlamento al prosperar la moción presentada por el liberal López Borderías para la suspensión de la organización del Ente Público RTV-Navarra -22 votos a favor (UPN, CDS, UDF y AP), 19 en contra (PSOE y EA) y la abstención de EE-. De todos modos, el Gobierno no acepta el resultado pues la disolución del ente es privativa del Consejo de Administración.

El día de Nochebuena, Goñi publica en prensa una inusitada carta abierta a López Borderías. Al referirse a los argumentos de éste «me producen risa y pena, por su inconsciencia, incontinencia e incongruencia». La cifra dada para el presupuesto por el liberal en sede parlamentaria, «es mentira -según Goñi- … ha añadido malévolamente un cero y así ha pasado de 233 Mptas. a 2.350 Mptas.» El iracundo director acaba con un maleficio: «la moción que ha aprobado el Parlamento, a iniciativa suya, equivale a decir que Navarra no va a tener su propia televisión ni ahora ni en el futuro

Pasadas las fiestas navideñas López Borderías le recuerda su «salario y prebendas jugosas», añadiendo «sus críticas no son de recibo en absolutose descalifican por el tono y las formas ante su incalificable actitud, la posición más correcta que usted debía tomar en este momento es simple y llanamente, la de dimitir del rentabilísimo cargo que ostenta».

En los primeros meses de 1988 UPN, desentendiéndose de la moción que había votado en diciembre, inició conversaciones con el PSOE para “recocinar” el proyecto de la RTV Navarra, en cuyo Consejo de Administración ambos partidos eran mayoría (6). Posteriormente, el Comité Ejecutivo de UPN anunció, a través de Javier Taberna -que manifestó estar «ilusionado por el proyecto»-, haber aprobado el presupuesto inicial.

En realidad todo estaba en precario, ni siquiera se había concedido la licencia oficial del canal. No obstante, se desvelaron detalles del proyecto: plantilla de 35 a 50 empleados; déficit anual de 200 Mptas.; el logotipo; y la ubicación de la sede en Noaín, en la desaparecida Mocholí –se había pagado 1,5 Mptas. por un estudio de esta instalación-. La improvisación era manifiesta, al día siguiente Balduz, consejero de Industria, anunció la imposibilidad de utilizar esas instalaciones por estar comprometidas en otros proyectos.

El resto de partidos eran contrarios al acuerdo PSOE-UPN: el CDS sugería que para ver ETB en Navarra sería mejor prescindir de un ente intermedio; el Partido Liberal Navarro consideraba que el Consejo de Administración era un «lujo inútil» y que el ente sería una «competencia desleal…con otras empresas de comunicación que van a crear con sus impuestos su propia competencia»; EA no deseaba una televisión navarra para dejar vía libre a ETB.

El Pleno de Presupuestos del Parlamento de mayo de 1988 debatió dos enmiendas de CDS y UDF para suprimir las partidas presupuestarias destinadas al ente; Tellechea (CDS) reprochó al Gobierno no haber hecho «ni repajolero caso» a la moción aprobada en diciembre. Los votos conjuntos de PSOE y UPN evitaron que las enmiendas prosperasen; el resto votó a favor.  

La buena sintonía entre los dos partidos mayoritarios garantizaba el arranque de la televisión foral; sin embargo, a la vuelta de las vacaciones, en septiembre de 1988, UPN cambió de opinión y a través de su secretario general, Gurrea, volvió a sembrar dudas sobre el futuro del ente: «ya no entusiasma a nadie… hemos encontrado objetivos de inversión mucho más urgentes».

Aquellos objetivos fueron anunciados por Urralburu el 09/11/1998 en un plan de inversiones trianual de 77.000 Mptas.: autovía a San Sebastián, Palacio de Congresos, Ronda de Pamplona, estudio del Túnel de Velate, la Universidad Pública, regadíos, etcétera.

Con respecto a la televisión foral, el presidente anunció que no entraba en el Programa de Inversiones, aconsejando esperar a ver la evolución «del mercado publicitario cuando se instalen los canales privados». Sugirió la eliminación de los órganos de RTV Navarra, para que «no cueste ningún dinero más».

Esta declaración cogió por sorpresa al Consejo de Administración del ente, muy especialmente a los tres consejeros del PSOE, que dimitieron al día siguiente, quejándose de la falta de cortesía del Ejecutivo por no haberles comunicado nada.

Ironias de la vida, aquellas inversiones millonarias que indudablemente cambiaron en unos años la fisonomía de Navarra, y que constituyeron el pretexto –fundamentado o no- para defenestrar la televisión foral, fueron la perdición de Urralburu, del consejero de Obras Públicas, Antonio Aragón, y de sus respectivas esposas.

Con el Ente RTV Navarra ya sentenciado, DN criticó los 82 Mptas. gastados en tres años -22 Mptas en estudios, otro tanto en sueldos y SS- y en especial en “Atenciones Sociales” del director 0,45 Mptas. en el año –el envío a los consejeros por Navidad de 12 botellas de vino (6 Marques de Cáceres y 6 Crestaroja)-; así como sus viajes -«turismo televisivo»- 1,1 Mptas. en el año, «Según fuentes del Consejo de RTV Navarra, su Director nunca ha dado cuentas al mismo de los viajes que realiza, su destino y finalidad.»

Transcurridos quince días del anuncio del presidente, el director puso su cargo a disposición de Gobierno. Con todo, el Ejecutivo de Urralburu mantuvo a Fermín Goñi en su puesto, 6 meses más, para garantizar una «transición ordenada»; en mayo de 1989, fue cesado y el proyecto de RTV Navarra quedó en “hibernación”.

En resumen, la radiotelevisión Navarra no llegó a emitir en sus tres años de vida víctima de incongruencias y desencuentros. Su historia bien podría simplificarse con el dicho popular: entre todos la mataron y ella sola se murió.

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RTV Navarra: entre todos la mataron